¿El fin del acuerdo nuclear?

VOCES DE LEVANTE Y OCCIDENTE

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Esta semana Emmanuel Macron estuvo de visita en la Casa Blanca con el objetivo, entre otras cosas, de convencer a Trump para mantener a Estados Unidos en el tratado de occidente con Irán para detener la proliferación de armas nucleares en este país.

Desde que Trump llegó a la presidencia, como ha sucedido con casi cada negociación en la que Washington está involucrado, ha reinado el caos y la incertidumbre sobre el futuro del tratado. Es una costumbre de Trump, quien no olvidemos fue conductor de un reality show por 12 temporadas, crear suspenso y especulaciones, no revelar su hilo de pensamiento y anunciar sus decisiones, por más mínimas que éstas sean, como si de la final de The Apprentice se tratara.

El problema es que esta vez no se trata de un reality show, sino de un tratado nuclear que tiene profundamente preocupados tanto a los vecinos de Irán como a las potencias occidentales y, por supuesto, al mismo Irán –pues de cancelarse el tratado se abriría la puerta para la renovación de sanciones económicas.

Algunos de los asesores de Trump sugieren que ésta es una estrategia válida para crear presión y conseguir mejores condiciones en el acuerdo final. Sin embargo, a diferencia del la renegociación del TLCAN o de las negociaciones de paz en Israel o en Corea, en esta ocasión se trata de un tratado consumado.

Si algo no han entendido aún Trump y su equipo es que el poder de Estados Unidos no sólo se basa en su fuerza militar y económica, sino en una serie de normas no escritas que lo convierten tanto en un actor confiable como en una amenaza creíble. Durante la presidencia de Obama el poder estadounidense perdió enorme prestigio, y por consiguiente efectividad, cuando Obama decidió no bombardear a Assad después de haber establecido una “línea roja”.

En el caso de Trump, Estados Unidos se ha convertido en un actor poco confiable. El presidente contradijo a su secretario de Estado y a su representante en la ONU, reduciendo su legitimidad y poder de persuasión. De salirse del tratado con Irán, Trump reduciría enormemente la legitimidad ya no de los negociadores estadounidenses, sino de la política exterior de su país. ¿Quién estará dispuesto a negociar con un país en donde un cambio de presidente significa que los tratados que firmó el anterior no son válidos? Esta pregunta es especialmente relevante para las negociaciones con Corea del Norte.

Es posible que en verdad ésta sea una estrategia de Trump para detener la expansión iraní más allá de su programa nuclear —algo que, por supuesto, sería deseable—. Sin embargo, si se trata una vez más de uno de sus intentos por crear expectativas que generen buena televisión, las consecuencias para la legitimidad y el poder estadounidense no serán triviales.

Gabriel Morales Sod

Gabriel Morales Sod

Gabriel Morales Sod es licenciado en Relaciones Internacionales por El Colegio de México y candidato a doctor en Sociología por la Universidad de Nueva York. Escribe sobre Medio Oriente, política estadounidense y política internacional.
Gabriel Morales Sod

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