El imperialismo iraní

VOCES DE LEVANTE Y OCCIDENTE

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La base de toda revolución es la expansión. Es decir que cuando un movimiento revolucionario se consolida en el poder, tiene que buscar formas de continuar con la inercia que lo impulsó en primera instancia.

A lo largo de la historia hemos visto cómo las grandes revoluciones, una vez instauradas en el mando, continúan “revolucionándose” por medio de la promoción de sus valores revolucionarios más allá de sus fronteras (Cuba, por ejemplo) o por medio de una expansión imperialista (Francia y Rusia).

La Revolución iraní no fue la excepción. Desde que la revolución conservadora llegara al poder en 1979, Irán, con altas y bajas, se ha dedicado a expandir su esfera de influencia. Después del inicio de la Primavera Árabe y la salida de Estados Unidos de Irak, la expansión iraní tomó un ritmo sin precedentes. Hoy en día, fuerzas de las Guardias Revolucionarias iraníes asesoran a fuerzas chiitas en Siria, Irak y Yemen; e Irán persigue el objetivo de establecer un corredor de poder desde Terán hasta Beirut.

Rusos y sirios han permitido la expansión de las fuerzas iraníes en Siria y con la victoria de Hezbolá —una milicia chiita y grupo terrorista que se tornó en partido político—, en las elecciones en Líbano esta semana, el corredor parece casi completo. Sin embargo, en Irán, como en cualquier país, hay distintas fuerzas políticas.

En los últimos años, en parte como resultado de las sanciones internacionales que estrangularon la economía iraní, pero también de la rápida urbanización de Irán y el crecimiento poblacional, las fuerzas moderadas en Irán parecen haberse convertido en mayoría; es así como el actual presidente, Rouhani, pudo conseguir la presidencia y su reelección con la promesa de regresar a Irán al mundo. Sin embargo, paralelas a las instituciones del gobierno, las Guardias Revolucionarias y el Ayatola, líder religioso supremo de Irán, continúan con su expansión imperial y luchan por promover su agenda conservadora.

Son estas guardias, y no el ejército iraní, las que llevan a cabo las actividades militares de Irán en el extranjero. La salida de Estados Unidos del acuerdo nuclear esta semana, a pesar de que aún es incierto lo que esto implicará en cuanto a sanciones, fortalece las fuerzas conservadoras. Es difícil pensar que la población, que busca regresar a Irán al mundo, dé un vuelco al conservadurismo como resultado de la salida estadounidense del tratado; sin embargo, es también cierto que el ala conservadora seguirá expandiéndose por el Medio Oriente, trayendo a afganos e iraquíes de origen chiita a poblar Siria, apoyando a un Hezbolá fortalecido e intentando expandir su presencia militar en Siria.

No hay nadie a quien este corredor imperial amenace con más fuerza que a Israel y a Arabia Saudita; dos actores que no se quedarán de brazos cruzados mientras las debilitadas, mas aún poderosas, fuerzas conservadoras iraníes siguen su expansión imperial.

Gabriel Morales Sod

Gabriel Morales Sod

Gabriel Morales Sod es licenciado en Relaciones Internacionales por El Colegio de México y candidato a doctor en Sociología por la Universidad de Nueva York. Escribe sobre Medio Oriente, política estadounidense y política internacional.
Gabriel Morales Sod

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