“El Móndrigo” en Lecumberri

TEATRO DE SOMBRAS

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La literatura sobre el movimiento estudiantil de 1968 es muy extensa y sigue creciendo. Uno de los documentos más polémicos sobre aquellos sucesos es el libro ¡el mondrigo! Bitácora del Consejo Nacional de huelga, (México, Editorial Alba Roja). El volumen no se ha vuelto a reimprimir, aunque todavía se puede encontrar en librerías de viejo.

El libro es el supuesto diario de un estudiante de la UNAM conocido como “el móndrigo” que se presenta como uno de los líderes del Consejo Nacional de Huelga. Las anotaciones del diario van del 26 de julio al 2 de octubre. En la nota aclaratoria al comienzo del libro se dice que, junto al cadáver del muchacho, que yacía en el tercer piso del edificio Chihuahua de la Unidad Habitacional Tlatelolco, encontraron el diario entre sus vestimentas.

La literatura sobre el movimiento estudiantil de 1968 es muy extensa y sigue creciendo. Uno de los documentos más polémicos sobre aquellos sucesos es el libro ¡el mondrigo! Bitácora del Consejo Nacional de Huelga

¡El móndrigo! es una pieza de propaganda en contra del movimiento estudiantil que da a entender que la verdadera intención de sus líderes era derrocar al gobierno e instaurar un régimen comunista. La obra contiene numerosos nombres y datos que apuntalan su tesis. No se trata de un libelo cualquiera, el estudiante que se supone lo escribió aparece como un muchacho culto, con formación ideológica e incluso filosófica y con un conocimiento extenso de la política mexicana e internacional. Esta pieza propagandística no está dirigida a un público de escasa educación —ese flanco estaba cubierto por los medios masivos controlados por el Estado—, sino a la clase media educada.

No se sabe quién lo planeó ni quién lo pagó. La opinión más esparcida es que fue el gobierno diazordacista. Por lo que respecta a la autoría del texto se ha sugerido que pudo haber sido escrito por el filósofo Emilio Uranga.

Durante tres décadas he leído y estudiado meticulosamente la obra de Uranga. Aunque carezco de datos duros para probar que él escribió por lo menos algunas partes de ¡el móndrigo! –creo que el producto final fue redactado por más de una persona– sospecho que el filósofo mexicano sí participó en la planeación y la elaboración del libro.

El libro es un supuesto diario de un estudiante de la UNAM que fue líder del Consejo Nacional de Huelga.

¿En qué baso mi hipótesis? En primer lugar, en la posición crítica de Uranga frente al movimiento estudiantil, que conocemos gracias a sus escritos en el periódico La Prensa. En segundo lugar, porque sabemos que Uranga pensaba que el gobierno tenía que realizar una campaña de contra-ataque ideológico a los intelectuales universitarios de izquierda (señalados con nombre y apellido, casi con saña, en ¡el móndrigo!). Pero éstas serían, por así decirlo, razones externas al texto. Me parece que también podemos hallar razones internas.

No soy un especialista en este tipo de análisis, pero hay párrafos del libro que recuerdan a los escritos de Uranga: el ritmo de la prosa, el vocabulario empleado, los giros retóricos, los recursos estilísticos. Tomo en cuenta no sólo sus textos académicos y periodísticos, sino también sus cartas y sus diarios personales resguardados en la biblioteca del Instituto de Investigaciones Filosóficas. Pero más allá de los elementos formales, el contenido de algunas secciones del libro nos hacen pensar que sólo Uranga pudo haberlos escrito con esa soltura.

No se sabe quién lo planeó ni quién lo pagó. La opinión más esparcida es que fue el gobierno diazordacista. Por lo que respecta a la autoría del texto se ha sugerido que pudo haber sido escrito por el filósofo Emilio Uranga

Hay un episodio del libro en el que “El Móndrigo” es llevado a la cárcel de Lecumberri. En esos días que está fuera de la acción, se dedica a escribir reflexiones literarias y filosóficas que no cualquier estudiante sería capaz de redactar en su celda. “El Móndrigo” diserta sobre la vida y la poesía de Miguel Hernández, sobre las secretas conexiones entre el pensamiento de Marx y de Freud, sobre la explicación de Bertrand Russell de la dialéctica hegeliana, sobre la concepción de la historia y de la vida del materialismo dialéctico y sobre el examen freudiano de los instintos de vida y muerte. A veces estos comentarios son elementales, incluso ingenuos, pero otras veces son observaciones que denotan un conocimiento sólido de los autores examinados y, además, una vasta cultura.

Toda la sección sobre “El Móndrigo” en Lecumberri me parece una gran broma de Emilio Uranga. El filósofo se proyecta irónicamente en el personaje del estudiante huelguista para darse el lujo de publicar sus propias ideas sobre Hernández, Hegel, Marx, Freud y Russell. Como una hiena que marca su territorio en la pradera, Uranga dejó su huella en el libro para reírse de sus enemigos.

Guillermo Hurtado

Guillermo Hurtado

Filósofo, investigador.
Guillermo Hurtado

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