El presidente del odio

POLITICAL TRIAGE

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Hace un año murió Heather Heyer a manos de un supremacista blanco, durante la confrontación entre manifestantes en Charlottesville, Virginia. La ultraderecha racista salió a las calles, envalentonada por el discurso xenófobo de Donald Trump y la violencia estalló al toparse con grupos contrarios. El presidente hizo gala de tibieza al condenar la penosa exhibición de neonazis y miembros del KKK, que se declaraban sus seguidores mientras vociferaban consignas antisemitas e insultaban a negros y latinos.

En el primer aniversario de estos sucesos se esperaban fuertes confrontaciones en el centro de Washington, al estar programada una manifestación de supremacistas blancos frente a la Casa Blanca. Sin embargo, apenas 30 personas se presentaron y fueron fuertemente custodiadas por la policía, mientras transitaban rodeadas de miles de contramanifestantes al coro de “Make racists afraid again”.

A un año de distancia, poco ha mejorado la situación. El odio y la división, siempre presentes en un EU que no ha logrado superar su racismo endémico, ha crecido, y se manifiesta en actos cotidianos de discriminación y violencia. Insultos, confrontaciones, ataques, golpes… Es la vida diaria en una región en donde se ha dado permiso para odiar.

Estos eventos deberían cuestionar las bases de nuestra convivencia. ¿Es la libertad de expresión un permiso para insultar, degradar y provocar a otro ser humano? ¿Se pueden defender los derechos civiles “de los blancos” como diferentes o excluyentes de los derechos civiles de todos, o los de otras razas? ¿Debemos tolerar que el gobierno mismo de una nación utilice un lenguaje que lastime a integrantes de su propia ciudadanía?

¿Qué ha hecho Trump para sanar la herida que desató el odio desde su campaña? Ninguna de sus acciones en la presidencia ha ido en este sentido. De hecho, ha afectado objetivamente a su base el Estados Unidos blanco y de cuello azul—, pero la ha mantenido encantada con sus discursos hipnóticos y su retórica agresiva llena de odio y resentimiento. ¿Para qué ayudar a la gente, si resultan mejores seguidores entre peor situados estén en la sociedad?

La demografía de EU está cambiando y nos esperan años de un recrudecimiento de estos eventos. Podremos tomarle el pulso a este conflicto en las elecciones intermedias de noviembre, donde la base de Trump, que incluye a estos grupos, intentará mantener su poder en el Congreso.

Según Reuters, 57% de los estadounidenses cree que el conflicto racial ha empeorado en la era Trump, a la par que el apoyo a grupos neonazis ha crecido. Un débil tuit a favor de la paz, con motivo del aniversario del conflicto en Charlottesville, no cambia el hecho de que será recordado como el presidente del odio.

Montserrat Salomón

Montserrat Salomón

Filósofa y profesora de tiempo completo en la Universidad Panamericana, campus Guadalajara. Interesada en la investigación de temas relacionados con la filosofía política y la justicia social.
Montserrat Salomón

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