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Museo. Foto: Especial
Museo. Foto: Especial

Si al ver la película Güeros en 2014 fuimos testigos de la presentación de un realizador con un estilo propio en ciernes, pero ya poseedor de la fuerza suficiente para sorprender con una refrescante mezcla de ironía, nostalgia y honestidad, en lo que representa su segundo trabajo nos encontramos con la consolidación total del mismo, a través de un nuevo viaje sin destino, en el que el recinto al que hace referencia el título, adquiere un mustio protagonismo para acompañar una pregunta que se convierte en la respuesta y se extiende durante más de 120 sugerentes e interesantes  minutos.

Gráfico: La Razón de México

Estamos hablando de Museo, la más reciente propuesta del director mexicano Alonso Ruizpalacios, quien, tomando como punto de partida el insólito y célebre robo a la Sala Maya del Museo Nacional de Antropología del entonces Distrito Federal —hoy Ciudad de México—, perpetrado por dos jóvenes en 1985, no duda en poner en juego todo aquello que nos había mostrado que sabe hacer muy bien, con la diferencia de que esta vez equilibra la audacia con el enfoque, para elaborar un preciso y muy particular ejercicio de significación, deambulando entre la comedia, para confrontar la forma en cómo suceden las cosas con la naturaleza del sentido que estas van adquiriendo.

Destaca por supuesto el ingenio visual con el que acostumbra a ir resolviendo el trayecto, que, aunque no está exento de cierto regodeo en algunas escenas, que, extendiéndose innecesariamente, entrega atmósferas con tintes evocadores para pasajes agridulces, intensos y divertidos.

Gael García Bernal y Leonardo Ortizgris, quienes aciertan de inmediato en el tono y lo mantienen de principio a fin, son los actores responsables de interpretar  los papeles de dos estudiantes clasemedieros con personalidades contrastantes, pero al mismo tiempo complementarias, que se convierten en el vehículo ideal para detonar la reflexión que, tomándose múltiples libertades sobre los hechos reales, aprovecha con descaro las implicaciones que conlleva el hacer realidad lo que parece una ocurrencia, por el simple hecho de tenerla.

Algo que por supuesto les lleva a quedar sumergidos en una situación ridícula —mira que sustraer casi 150 piezas prácticamente imposibles de vender— que, luego de redundar en una tragedia cultural para el país y cambiarles por completo, pareciera regresarles al principio de todo. Museo se mostró en el Festival Internacional de Cine de Berlín, obteniendo excelentes críticas, por lo que se vuelve una de las propuestas mexicanas indispensables para quien busca algo más que entretenimiento en el cine nacional e internacional este fin de semana.

Gráfico: La Razón de México