En 16 horas, fuego arrasó con 200 años de historia

El Museo Nacional tenía goteras y una plaga de termitas; en los últimos cinco años su presupuesto se redujo en un 34 por ciento, de acuerdo con un informe

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Goteras, una plaga de termitas en las estructuras de madera, salas de exhibición cerradas por recortes presupuestales y falta de mantenimiento, ése era el grado de abandono del Museo Nacional de Brasil, ubicado en Río de Janeiro, que tras un incendio perdió 90 por ciento de un acervo de 20 millones de piezas, confirmó ayer Cristina Serejo, vicedirectora del recinto.

Desde hace varios años funcionarios y público exigían mayor presupuesto para el Museo Nacional de Brasil, considerado uno de los mayores en su tipo en América Latina; sin embargo, en los últimos cinco años sus ingresos cayeron 34 por ciento. De acuerdo con un reporte de la Cámara de Diputados de ese país, en 2013 la inversión que se destinó fue de 979 mil reales (más de cuatro millones 500 mil pesos), mientras que el año pasado ésta fue de 643 mil reales (casi tres millones de pesos).

Esta raquítica inversión propició que el edificio histórico careciera de elementos  de vigilancia las 24 horas, para reaccionar ante incendios, que no funcionara la alarma, y que los hidrantes no tuvieran presión suficiente, lo cual entorpeció las maniobras de los bomberos, que el domingo pasado luchaban por apagar el fuego, según testimonios. Aunque después la Compañía Estatal de Agua y Alcantarillado aclaró que los cuatro hidrantes que había fueron destruidos durante el incendio.

  • El Dato: La Unesco comparó la catástrofe con  Palmira, en Siria, donde el Estado Islámico destruyó el legado cultural de ese lugar.

Tras 16 horas de labores se pudo apagar el fuego y luego de la tragedia que cimbró al país, personas se volcaron al recinto con el fin de conocer el estado en que quedó y para protestar con carteles en los que se leía: “cultura en luto” y “el museo es nuestro”. Al intentar ingresar al inmueble fueron repelidos con gases lacrimógenos por agentes antidisturbios de la policía. 

Mientras esto ocurría, especialistas del museo se encontraban en el interior del edificio tratando de identificar posibles objetos que se hubieran salvado. Tras  una revisión, el geólogo Renato Cabral Ramos, informó al diario Folha de S. Paulo que todas las momias de la colección egipcia se perdieron.

Por la tarde, bomberos retiraron del inmueble un retrato del mariscal Marechal Cândido Rondon, del siglo XX, repleto de hollín. Del acervo también se recuperaron meteoritos, entre estos Bendegó, el mayor en su tipo hallado en tierras brasileñas.

Los objetos hallados entre las cenizas se colocaron en locales que acondicionaron dentro del inmueble, así como el patio interno del museo.

Aunque se descartó el derrumbe de la fachada, peritos que acudieron a hacer las primeras evaluaciones del estado del inmueble, aseguraron que el mayor daño fue en su interior: están en riesgo de caer los trechos remanentes de losa, parte del tejado y paredes divisorias de la fachada.

En los últimos años en Brasil se ha perdido acervo invaluable en incendios. En 2016, en la Cineteca de ese país, las llamas acabaron con mil películas latinoamericanas. Tres meses antes,el Museo del Idioma Portugués, ubicado en São Paulo, también padeció una tragedia similar.

En tan sólo 16 horas, el incendio esfumó el acervo correspondiente a diferentes periodos de la historia de Brasil y del mundo desde el Paleolítico hasta el siglo XIX. De las 20 millones de piezas sólo sobrevivieron los meteoritos que estaban en el interior del recinto, señaló el museólogo Marco Aurelio Caldas. El inmueble había recibido la visita de importantes personalidades científicas como el alemán Albert Einstein y la francesa Marie Curie. Desde las olimpiadas de Río de Janeiro vio mermado su presupuesto.

Gráficos: Roberto Alvarado, Norberto Carrasco, Arturo Ramírez y Luisa Ortega.

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