• Tamaño de fuente: A  A  A  A  
El octavo piso de Sonora 163, un inmueble con alto riesgo. Foto: Jorge Butrón, La Razón
El octavo piso de Sonora 163, un inmueble con alto riesgo. Foto: Jorge Butrón, La Razón

Entre escombros, paredes cuarteadas y un edificio que a cada paso se tambalea, vive la señora Sabine Shwuartz, quien a pesar de las afectaciones que registra el inmueble ubicado en la colonia Condesa, ocasionado por el sismo del 19 de septiembre pasado, decidió no salirse de su departamento, el cual habita desde 1980.

“Este departamento lo compré en los 80 y me ayudó mi papá, pero se puede ver cómo está por el sismo. No voy a dejar este departamento, yo amo la Ciudad de México, amo la vista y he estado en las reparaciones porque no me he ido. Mi compañía son los albañiles que están trabajando y con ellos platico a diario. Hay una casa de mi exesposo en Acapulco, pero su familia no me quiere, me da vergüenza, por eso me quedé aquí”, manifestó  la damnificada en entrevista con La Razón.

Lágrimas y desconsuelo, es lo que queda de una señora de la tercera edad que se aferra a la vida desde el octavo piso de un edificio que decidió ser abandonado por sus demás inquilinos ante el temor que se viniera abajo por lo débil que se encuentra.

“No tengo temor, primeramente Dios no me va a pasar nada. Llegué desde 1950 a la Ciudad de México y aquí me voy a quedar hasta que resuelva la ayuda que me iban a dar las autoridades. Ya todos se fueron, pero yo sigo aquí porque es mi casa y quiero estar en ella”, indicó.

Sus pertenencias las tiene arrinconadas, a ras del concreto. Foto: Jorge Butrón, La Razón
Sus pertenencias las tiene arrinconadas, a ras del concreto. Foto: Jorge Butrón, La Razón

El edificio de ocho pisos se localiza en la calle Sonora 163, en la colonia Condesa, y es uno más de los muchos que durante el sismo tuvo afectaciones de consideración y que hasta el momento, siguen siendo evaluadas por las autoridades, aunque no exista un plazo para su resolución.

Incluso desde el sismo del 19 de septiembre de 2017, los trabajadores que se encuentran a resguardo del lugar, hacen labores de dragado diario para evitar que se inunde el sótano. El agua contiene fuertes olores a drenaje que ni ellos mismos soportan.

Al subir por los escalones a falta de elevador, se siente el temblor de cada peldaño; además cada pared cuenta con grietas, hoyos y cuarteaduras que hacen difícil el acceso a cualquier departamento del edificio. En la parte baja del inmueble sólo queda el cascajo resultante de las obras de restauración, ya que las personas que laboran en el lugar afirman que la única indicación que tienen es quitar peso a la estructura.

Cada pared cuenta con grietas, hoyos y cuarteaduras. Foto: Jorge Butrón, La Razón

Sabine Shwuartz, es de origen alemán y llegó al país en la década de los 50; años después se casó, pero al cabo de algunos años se separó, por tal motivo ha vivido sola en la capital. Sin embargo, continúa la lucha para que las autoridades le ayuden a recuperar su hogar.

“Me prometieron un apoyo, me han dicho que me llamaban el lunes antepasado, pasó otro lunes y este y sigo esperando. He ido a las oficinas de las autoridades, pero no me dicen nada, incluso no me han dado apoyo para las rentas. Me darán un cheque de mil pesos, pero enseguida tengo que devolver 600, no sé por qué, pero así es el sistema”, comentó.

“A pesar de todo estoy feliz, porque tengo mis pertenencias que me recuerdan toda mi vida desde que llegué a México, pero me da tristeza y vergüenza la manera en cómo estoy viviendo porque no lo merezco y ahora estoy tratando de arreglar mi departamento el tiempo que me quede de vida. He invertido 45 mil pesos de mi bolsa y ya no sé qué hacer”, agregó la afectada.