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El secretario de Estado de EU, Rex Tillerson, (Foto: AP)
(Foto: AP)

El exsecretario de Estado estadounidense Rex Tillerson aseveró que tras su salida del gabinete de Donald Trump está orando por el país.

“Sepan que seguiré orando por nuestro país, nuestros líderes y los esfuerzos para lograr el mundo mejor que el que recibimos”, dijo Tillerson este el viernes en un encuentro con diplomáticos, de acuerdo con la agencia Associated Press.

Sin mencionar al mandatario o a quien fue designado como su sucesor, Tillerson elogió la dedicación, el talento y el patriotismo del personal plenipotenciario.

También aseveró que el departamento, que hasta hace unos días estaba a su cargo, se queda “en buenas manos” con su jefe interino, el subsecretario John Sullivan, y defendió la importancia de la diplomacia y de que Estados Unidos continúe con el apoyo de países aliados y socios., pues, indicó, sin ellos “nada es posible”.

Asimismo, expresó su confianza en que seguirán trabajando por el bien de los intereses y valores nacionales.

Sobre el proceso de transición indicó que lo más importante es que el cambio se dé de manera ordenada, pues los retos actuales en el ámbito político y de seguridad nacional, así lo requieren, enfatizó.

Después de varios meses de incertidumbre sobre el futuro en el gobierno, Trump despidió a Tillerson después de que éste regresara de una gira por África.

Entre los enfrentamientos que Tillerson tuvo con Trump destacan las diferencias en torno al acuerdo climático de París, el traslado de la embajada en Israel a Jerusalén, el acuerdo nuclear con Irán, entre otros asuntos.

Además, el exfuncionario evaluó los progresos del país donde resaltó el caso de Siria, como el cese al fuego que, apuntó, han salvado miles de vidas, aunque reconoció que hay más trabajo por hacer para lograr la paz.

También destacó la importancia de continuar las acciones para lograr la estabilidad en Irak y continuar con la campaña global contra el Estado Islámico; y agregó que hay retos pendientes como la relación bilateral con China y el “comportamiento problemático” de Rusia.

Antes del mensaje de Rex Tillerson, la Casa Blanca despidió a uno de sus principales colaboradores, Steve Goldstein, quien emitió una declaración contra el presidente, en la que afirmó que Rex no había hablado con el mandatario Donald Trump y que no sabía del despido.

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