Viernes 10.07.2020 - 17:17

Convierten en un lucrativo negocio decesos de famosos

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Fotos Especial

El show debe continuar. Eso es lo que seguramente piensan quienes tras la muerte de una figura pública ven la oportunidad de lucrarse. Subastas, lanzamientos de discos y películas, y hasta venta de imágenes del cadáver del artista convierten su fallecimiento en un verdadero negocio.

Ayer, por ejemplo, la fotografía de Bobbi Kristina, recostada en su ataúd, fue vendida a un medio de comunicación, publicó el portal web TMZ. La gráfica, tomada supuestamente poco antes de los servicios funerarios, fue vendida en 100 mil dólares.

Se desconoce quién fue el autor de la toma. Pero las reacciones no se han hecho esperar. Los integrantes de las familias Houston y Brown se culpan unos a otros por distraerse en tan delicado momento. A pesar de todas las medidas de precaución que se tenían para evitar este tipo de desagradables asuntos, la foto se filtró.

Según declaraciones de una fuente a TMZ, los Brown indicaron que, desde los preparativos del funeral, ellos estaban preocupados de que los Houston hicieran de las suyas, como en 2012, cuando una imagen del cuerpo sin vida de Whitney Houston fue cedida al mejor postor.

Luego de la muerte de la cantante, la revista National Enquirer publicó un retrato del cuerpo en su féretro. La publicación no dio detalles de cómo había obtenido la polémica instantánea. Sin embargo, algunas fuentes indicaron que pudo haber sido vendida por entre 500 mil dólares y un millón de dólares.

El último adiós. En medio de esta polémica, el cuerpo de Bobbi Kristina recibió santa sepultura. La joven, quien murió hace una semana tras pasar seis meses en coma, fue enterrada en Nueva Jersey, junto a la tumba de su madre.

Con el entierro, como en el funeral del sábado, volvió a quedar patente la división de los Houston y los Bobby Brown. “Bobby (padre de la joven) parecía ido”, aseguraba a People un testigo.

En estricta intimidad, los miembros del clan despidieron los restos de la joven. Bobbi Kristina Brown falleció en el hospital, seis meses después de sufrir daños cerebrales irreversibles.