Cuando la ficción iguala la cruda realidad

Ucrania busca volver Chernobyl un destino turístico
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El terror puede tomar la forma de casa embrujada, de espíritu maligno o de fuerza sobrenatural. Sin embargo, cuando es el propio entorno el que se vuelve la gran amenaza para el ser humano, aquellas fantasías demoníacas parecen quedar reducidas a una nimiedad. ¿Quién puede temerle a un fantasma después de haber visto cómo la muerte se respira en el aire? De “terror” a “horror” sólo hay dos letras de distancia, pero una gran carga de angustia de diferencia. Chernobyl, la nueva miniserie de HBO que está en los primeros lugares de aceptación del público, apuesta al horror y a la asfixia, al enemigo invisible y a la soberbia del poder. Y es evidente: sale ganando.

Esta serie de cinco episodios combina el hiperrealismo de las actuaciones inglesas, caracterizadas por su austeridad gestual y precisión milimétrica, con una dirección de arte minuciosa que recrea a la perfección el ambiente de la Unión Soviética de 1986, el vestuario de época y la utilería. La verosimilitud es llevada a su máxima expresión, y sólo se rompe al escuchar a los rusos hablar un perfecto inglés británico. Si pasamos este pequeño momento de contradicción, rápidamente nos encontraremos con una narración muy cercana al cine (cada capítulo podría ser una película), que va tejiendo una atmósfera opresiva en la que sólo atina a escucharse el sonido frenético del contador Geiger, instrumento usado para medir la radiación de un objeto, que se entromete en nuestros oídos como una cortina musical que vaticina el desastre.

[caption id="attachment_932366" align="alignnone" width="696"] Los primeros heridos llegan al hospital de Prípiat.[/caption]

Chernobyl busca reconstruir lo sucedido en el accidente nuclear que marcó el siglo XX, entremezclando la historia con la ficción, y basándose en el libro Voces de Chernóbil de Svetlana Alexievich. La trama girará en torno a las mentiras que acompañaron la explosión de la planta nuclear y en las catastróficas consecuencias que puede ocasionar la burocracia y la soberbia, cuando se está en el poder. La serie no perderá oportunidad de mostrar un cuadro de Marx en el fondo de un despacho, otro de Lenin que cuelga en la sala de juntas y varios diálogos irónicos que harán una crítica constante al comunismo o, al menos, a la república marxista-leninista de la Unión Soviética.

Mientras esto sucede, la vida de miles de personas es decidida en pequeñas habitaciones sofocantes; siempre a media luz, casi siempre arbitrariamente, con la constante sensación de que algo —o todo—, se está haciendo mal. Hombres tergiversando y manipulando la información para beneficio propio y tragedia del resto; no hay nada nuevo bajo el sol.

[caption id="attachment_932367" align="alignnone" width="696"] David Dencik interpretando a Gorbachov.[/caption]

Sin embargo, serán las imágenes del fuego saliendo de la central nuclear V.I. Lenin, las que se quedarán en la memoria, los cuerpos consumidos por la radiación, los que penetrarán en nuestras pupilas y la sirena sonando —despertando en la memoria nuestras propias heridas mexicanas—, la que nos mantendrá alerta; en un punto intermedio entre la fascinación y el espanto.

El Dato: Fue escrita por Craig Mazin, responsable de títulos como Scary Movie 3, ¿Qué pasó ayer? 2 y El cazador y la reina de hielo; trabaja en el reboot de Los ángeles de Charlie.

http://www.youtube.com/watch?v=s9APLXM9Ei8

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