Fue como el agua y el aceite

Fue como el agua y el aceite
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Por Adrian Castillo

Fueron dos conciertos en uno pero, para la mayoría, seguidores que religiosamente acuden cada año a ver a Oscar Chávez, sólo medio recital.

El binomio que el interprete de “Perdón” conformó este sábado con el rockero multifacético Jaime López fue impactante, pero nunca tuvo un carácter complementario: los que buscaban deleitarse y saborear nostalgia con Chávez no querían reventarse y alucinar con López.

Y prueba de ello fueron los abucheos que llegaron casi al final de la participación individual del intérprete de “Sácalo” (canción ausente en el repertorio), quien entendió el mensaje y cerró su participación, en una aparente diferencia con el público, con un impostado pero juguetón “chin chin si me la recuerdan”, final de la canción de “Chilanga Banda”.

Chávez también aparentó molestia casi al término del concierto, en el que cantó principalmente sones jarochos y canciones rescatadas de la época de Juárez, por el mal trato que recibió de parte de su público su invitado de lujo, sobre todo cuando interpretó una versión poderosamente armonizada de “Por ti”, esa canción ícono que, sin embargo, es difícil escuchar en una voz distinta a la de Chávez.

Aunque los fans de este último, mayoría este sábado en el Auditorio Nacional, la reprobaron, el anfitrión se la agradeció “aunque no les guste”, y le dedicó la versión original.

Fue un show siempre a tope en calidad, gracias al virtuosismo de Los Morales y del grupo Los Norteños Band (que acompañaron y pusieron un acento personal a la música de López), pero con desajustes vocales y tonales a la hora de los duetos.La culpa no es de Jaime, quien hasta en recitales de diez personas se desenfrena; tampoco de Chávez, quien como buen anfitrión permitía a su invitado lucirse. El problema fue que los públicos de ambos son diferentes y, en esa lógica, el espectáculo, por el que todos habían pagado, de pronto no parecía ni para unos ni para otros.

Una prueba fue el intercambio de gritos que se dio cuando terminaba la segunda parte en la que cantan juntos: “¡Oscar, no nos dejes solos con este loco!”, lanzó un canoso que rondaba los sesenta y una trinteñera le reviró: “ !Jaime, Jaime!”

fdm