Juanga no nos dejará nunca, nunca, nunca…

Juanga no nos dejará nunca, nunca, nunca…
Por:

¡Que la boca se les haga chicharrón! Respondió Juan Gabriel en 2014 cuando el rumor de que padecía cáncer recorrió los programas de chismes, los pasquines de espectáculos, las pláticas en corto… porque él “quería morir en un escenario y no quería sufrir, ni padecer alguna enfermedad que lo postrara en una cama”, comentó ayer su amiga Silvia Urquidi.

Pero ayer, con el paso de las horas, lo que parecía otra vez un rumor de redes sociales se confirmó gracias a Joaquín López-Dóriga: El Divo de Juárez falleció por un infarto, “los que éramos muy cercanos sabíamos que no andaba muy bien del corazón”, comenta Urquidi.

Buscaba vivir a nivel del mar, por eso su últimos años residió en Quintana Roo, donde estaba por abrir una escuela para niños músicos. Juan Gabriel se fue como deseaba, cerrando una vida de superación, reinvenciones y sobre todo, éxito.

Cuando murió María Félix —8 de abril de 2002 el día de su cumpleaños— se comentó sobre el ciclo perfecto de la vida de la diva, algo similar pasó ayer con la muerte de Juan Gabriel, la cual ocurrió el mismo día que finalizó en el canal 13 la transmisión de la miniserie sobre su vida, Hasta que te conocí.

El viernes por la noche ofreció su último concierto en la ciudad de Los Ángeles, California, 17 mil 500 personas en el Foro Inglewood cantaron las estrofas de sus éxitos, aquello era una fiesta mexicana, que iría a replicar por 22 ciudades de Estados Unidos, ese país que pronto decidirá el destino de cientos de inmigrantes indocumentados.

A la Ciudad de México vendría en noviembre, los capitalinos se quedarán esperándolo, pero para aliviar un poco el pesar por la muerte del creador de la canción emblema de los funerales mexicanos “Amor eterno”, cientos de ellos se reunieron en Garibaldi, en su corazón, el Tenampa para recordarlo, como debe ser: con mariachis y unos tequilas.

La reunión se volvió un homenaje, al pie de un retrato del compositor que hay en el sitio. Se improvisó un altar, flores, mensajes y veladoras allanaban el camino del cantante al Mictlán. Las notas de sus canciones a veces lograban acallar el llanto de los que se quedaron sin el traductor de sus amores.

Y es que la forma de Juan Gabriel para hablar del amor lo hizo conocido en todo el mundo. En Twitter se volvió tendencia mundial, lo mismo se pronunciaban personalidades de la cultura y del espectáculo, que sus seguidores.

La muerte de Juanga hermanó estilos musicales, sin importar géneros los cantantes reconocieron el legado de El Divo de Juárez, entre ellos el rockero Enrique Bunbury, el salsero Marc Anthony, el cantante pop Ricky Martin…

México se inundó de notas, de frases icónicas del cantautor que ya forman parte del vocabulario común: “Se me olvidó otra vez”, “No cabe duda que es verdad que la costumbre es más fuerte que el amor”, “Por eso aún estoy en el lugar de siempre, en la misma ciudad y con la misma gente”…

Y para despedirse de la gente que siempre lo ha seguido, el Presidente Enrique Peña giró instrucciones para honrarlo en Bellas Artes, las autoridades sólo esperan a que la familia del artista tome una decisión al respecto.

Ayer Juan Gabriel se presentaría en El Paso. No llegó, pero los que lo verían esa noche llegaron hasta el Don Hanskin Center, para recordar a su ídolo. A las afueras del inmueble “Amor eterno” invadió el ambiente, la mayor parte de los asistentes eran juarenses, sus paisanos habían comprado boletos para asistir al show.