Jueves 22.10.2020 - 09:46

La permanencia política de los Obama

La permanencia política de los Obama
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Nadie lo hubiera imaginado, pero de la Casa Blanca a Hollywood hay un solo paso. La nueva casa productora de Barack y Michelle Obama estrenaron su primer documental, en coproducción con Netflix, que llegó a la plataforma digital el pasado miércoles 21 de agosto. American factory se sitúa en la zona industrial de Ohio y cuenta la historia de Fuyao glass, una fábrica china de vidrios para automóviles, que se instaló en Estados Unidos contratando a varios exempleados de General Motors que habían quedado sin empleo, luego de que esta empresa cerrara sus puertas. Sin embargo, American factory es bastante más que eso: dejando a un lado la línea argumental, la película indaga en el choque cultural irremediable entre trabajadores y empresarios chinos con sus compañeros estadounidenses.

Por otro lado, la presencia de los Obama detrás del documental no deja otra opción que preguntarnos si el cambio profesional de la expareja presidencial se debe a un mítico vuelco hacia el séptimo arte o, por el contrario, es una nueva arma política disfrazada de inocente entretenimiento. En otras palabras, vale la pena hacerse la pregunta esclarecedora por excelencia, ¿a quién beneficia esto?

http://www.youtube.com/watch?v=vo97tCUmI9c

Es importante decir que, más allá de la coyuntura política, el documental en sí merece un apartado propio. La globalización, entendida como integración económica y geopolítica de orden mundial, trae consigo la incorporación —o intento— de culturas asimétricas de distintas latitudes. Hasta ahí, no hay nada nuevo. Sin embargo, el contraste de Occidente y Oriente nos ha regalado un gran número de escenas entrañables como las de Perdidos en Tokio o Persépolis. Ahora, American factory se suma a esta lista con un retrato sutil de los malos entendidos y distancias que ya no son medidas por diferencias idiomáticas o kilómetros de tierra, sino por la inasible incomprensión que surge de dos cosmovisiones radicalmente opuestas.

Lo interesante es que, cuando hay un proyecto en común y la ilusión —que no tardará en romperse—, de un futuro próspero, la voluntad se transforma en una expectante contemplación con sonrisas falsas, pero intenciones verdaderas. Sin embargo, el sueño americano dura poco, y más pronto que tarde el contraste entre las aspiraciones laborales de los norteamericanos chocará con la cultura china, que ve en los otros pereza y lentitud.

A pesar del indudable interés que genera el documental —bien narrado, sutil y que ya se ha ganado a gran parte de la crítica—, el espectador quedará, inevitablemente, con la sensación de las bondades de la libertad norteamericana frente a la explotación de los empresarios chinos.

El Dato: Cao Dewang, el multimillonario dueño de la planta en la que tiene lugar el documental, contrató a más de 2 mil empleados locales y trajo a 200 de China.

Ni una ni la otra son tan evidentes, absolutas ni determinantes.

Entre tanta relatividad hay un factor que sí es claro: mientras la credibilidad de la publicidad política tradicional baja, el poder suave (soft power) que se inmiscuye, invisible, en las conciencias, es más fuerte que nunca.

American Factory

Directores: Steven Bognar y Julia Reichert

Género: documental

País: EU

Año: 2019

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