“Las personas se han vuelto desechables, como los telefonos”

“Las personas se han vuelto desechables, como los teléfonos”
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El próximo 28 de octubre llega a las salas del país la nueva película de Manolo Caro, La vida ideal de la pareja inmoral, la cual es estelarizada por Cecilia Suárez. Ambos han creado una mancuerna que ha resultado muy exitosa en la pantalla grande, lo cual se debe —asegura la actriz— a que “la gente sigue respondiendo a las cosas que la hagan sentir”.

En entrevista con La Razón Suárez habla sobre su trabajo con el director y explora algunos de los temas que se discuten en la sociedad mexicana en estos días, como la violencia contra las mujeres y el papel de la Iglesia católica en el debate de los matrimonios gay.

¿Cómo ha visto el debate en torno al matrimonio gay y la reacción de la Iglesia católica? Su reacción no suma en positivo, pareciera que los representantes del clero en nuestro país no entienden la gravedad de sus declaraciones; eso no construye una nación respetuosa ni pacífica ni tampoco amorosa, como debería de ser. Este permanente escrutinio hacía la preferencia sexual de las personas me parece terrorífico, sobre todo cuando ha protegido a muchos sacerdotes gay, es una contradicción. La Iglesia tendría que resolver cosas mucho más urgentes en su interior. Lo único claro es que todo tiene que quedar en el marco de la ley.

¿En ese sentido, tendría que volcarse más hacia atender a sus seguidores? Desde mi punto de vista ésta es una fe poco activa, no motivan a los feligreses a llevar prácticas diarias sobre sus preceptos y eso tiene que ver con quien está en la cúpula. Yo soy una recovering Catholic, como dicen en inglés. Yo crecí católica, pero en mi vida adulta he virado a otras prácticas por la necesidad de llevar una vida espiritual mucho más real para mí, sigo agradeciendo haber crecido católica porque creo que me dio una base, sin embargo encontraba una espacio vacío.

En la película que esta por estrenar, la pareja protagónica de pronto juega a que tiene una vida ideal, ¿los mexicanos estamos distraídos aparentando en redes sociales y descuidamos los temas sociales? Sí, hemos sido una nación apática, con destellos en los que hemos demostrado que somos lo contrario.

Los papeles que interpreta en general son de mujeres fuertes. De hecho usted es percibida de esa forma, ¿cómo fue construyendo esa personalidad? A partir de reconocer mi propia fragilidad; es un proceso difícil que lleva mucho tiempo, hay que estarlo trabajarlo. Uno es frágil y vive en un momento histórico que demanda mucho de nosotros; hay que estar cubriendo diferentes frentes, en las redes, en la calle, mientras manejas; pero eso al final te parte tanto que te despoja del saber estar, que es realmente a lo que venimos, a disfrutar las cosas que hacemos. Hoy en día es un ejercicio retador no contestar el teléfono.

Es que para mucha gente es una afrenta que no le contesten el teléfono…Tengo añoranza de cuando no existían los celulares. Llevamos muy poco tiempo viviendo con ellos, pero la forma en la que se han apoderado de nosotros es tremenda. Antes si se te descomponía el teléfono le hablabas al técnico para que fuera a tu casa, ahora lo tiras y compras otro; eso se ha trasladado a las relaciones interpersonales, la gente se ha vuelto desechable para otros y eso es terrible.

¿Eso no pasa en el actual mundo del arte, la música, las películas, los libros no se han vuelto pasajeros y desechables? Para mí no, espero que para los demás tampoco; creo que son ventanas que van quedando y que hay que cuidar por el espacio que nos brindan. A mí me sigue costando mucho leer en computadora, el acto de abrir un libro tiene otro sabor. Me llegan los guiones y los veo para evaluarlos, pero si me quedo en el proyecto tengo que imprimirlos.

¿Qué significa trabajar con el director Manolo Caro en La vida inmoral de la pareja ideal?, ya llevan dos películas seguidas… Es un placer. Manolo y yo somos amigos de largo tiempo, somos compadres. Creo que encontrarte a una persona así en una experiencia creativa con alguien que está en un momento de madurez, ha sido una de las más gratas que me han pasado a nivel laborar y personal.

Y esa complicidad ha funcionado a nivel taquilla, ¿cómo ves la industria del cine en este momento? No sé, es un poco confusa, pero yo creo que de fondo nosotros—me incluyo como público—seguimos respondiendo a cosas que nos hagan sentir. Adentro de esta vorágine tecnológica las cosas que realmente atrapan nuestra atención son las que nos emocionan y por eso el arte sigue teniendo un espacio primordial en el corazón y la mente.

Cayendo totalmente en el lugar común… ¿el arte es la única salvación para la humanidad? Es una de ellas, hay muchas. El arte es una forma porque es sutil, pero por ejemplo veo a las antropólogas sociales y su trabajo es conmovedor, sobre todo en un país como éste.

¿Y cómo es ser mujer en este país? Necesitamos más feminismo. La situación es compleja, la violencia que se ejerce en lo cotidiano hacia las mujeres es tremenda y casi imperceptible. Es un problema social en el que las mujeres también participamos. Tenemos que cambiar la forma en la que nos enseñan a vernos y ser conscientes de que somos responsables de la crianza porque los chavos históricamente se han hecho huaje con eso.