Lo despiden con narcocorridos

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Por:
  • larazon

Redacción / La Razón

Entre lamentos y aplausos el cuerpo del cantante Sergio Vega, quien murió a manos de sicarios la noche del sábado mientras conducía su Cadillac rojo cerca de Los Mochis, Sinaloa, arribó pasadas las cuatro de la tarde del domingo a Esperanza, Sonora.

El cuerpo lo recibieron algunos de sus 12 hermanos; sus padres, Fernando Vega Verdugo y Delfina Cuamea Orduño, y amigos cercanos, en la funeraria Robles, donde fue velado durante la noche del domingo y madrugada de ayer. El ataúd permaneció abierto, dejando ver cómo la mitad del rostro del cantante fue reconstruida, ya que una de las 30 balas que le lanzaron impactó en la parte posterior de la cabeza y le salió por el ojo izquierdo. Afuera, miles de fans del grupero se congregaron pidiendo ver a su ídolo.

Al ritmo de los narcocorridos que interpretó y ataviado con un traje azul, (su color favorito), corbata de cuadros y sus características botas El Shaka de la música grupera, como se hizo llamar en vida, salió a despedirse de sus miles de seguidores en un cortejo fúnebre que recorrió las calles de la comunidad. Tras condenar a sus agresores, los fanáticos rezaron por su eterno descanso y aseguraron que siempre lo llevarán en su corazón.

Según declaró su hermana María Luisa, Vega dejó todo arreglado, por si moría o lo mataban. Su dinero y sus tierras, para su madre y para sus 18 hijos, aunque, “ahora seguro le aparecerán más”. Dejó dicho que en su funeral tocaran su canción preferida “Cuando el sol salga alrevés”. Luego se bañó, se puso la pijama y arrancó el motor de su flamante Cadillac con destino a su próximo concierto. No mucho después lo emboscaron.

La noche del sábado, Sergio Vega y su asistente, Sergio Montiel Ávila, único testigo y quien sobrevivió al atentado, viajaban por la carretera que va desde Navojoa hacia Los Mochis, cuando fueron sorprendidos por desconocidos que les persiguieron. “Llámale a los federales, me quieren emboscar”, dijo el intérprete de “El papá del Diablo” a su representante Ana Luisa Gómez, quien pensó que se trataba de una broma. El cuerpo, que descansará en su ciudad natal, Hornos, Sonora, en el cementerio El Polvorín, donde colocarán en lugar de una lápida un acordeón y un bajosexto, fue homenajeado ayer por diferentes bandas gruperas en la Plaza Álvaro Obregón.