“Me entrego en cuerpo y alma en mis canciones”

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Monserrat Bustamante Laferte (Chile, 1983), mejor conocida como Mon Laferte: actriz, músico, compositora, vocalista, multiinstrumentista… Suceso de la canción chilena contemporánea con influjos del rock, blues, pop, electrónico, reggae, indie, alternativo, psicodélico, gótico… Autodidacta, se inició en la música a los 13 años conminada por su abuela, intérprete de tango y bolero, se revela como singular cantautora en los bares de Valparaíso. Con tres álbumes independientes, ya ocupa un lugar destacado en los espacios alternativos de la canción latinoamericana.

Mon Laferte Vol. 1 (Discos Valientes/Universal Music, 2015): primera producción no independiente que aparece en México de la soprano originaria de Viña del Mar, Chile. Disco de Oro por ventas superiores a 30 mil unidades que aparece ahora en reedición DeLuxe con la inclusión del DVD del concierto en el Lunario del Auditorio Nacional en octubre de 2015.

Once temas modulados desde particular tesitura en que mezcla sugerente fraseo gutural de imaginativas e incitantes recitaciones. Letra y música de Laferte (excepto “El diablo”, en colaboración con el pianista Manu Jalil; “Tormento”, en apoyo musical de Cesar Ceja; y “La noche del día que llovió en verano”, letra de Carolina Dagach). Respaldo instrumental de batería, percusiones, bajo, guitarras (eléctrica y acústica), cuatro, teclados, piano, flauta transversa, acordeón, sax tenor, trombón, trompeta, programaciones y coros.

Insinuantes fusiones de apuntes de bolero con vals ancladas en resonancias de blues (“Tormento”, “El cristal”, “Amor completo”), ademanes rancheros/pop (“Malagradecido”), blues (“La visita”), pop/huapango (“Un alma en pena”, “La noche del día que llovió en verano”), indie rock (“Tu falta de querer”, “Si tú me quisieras”), alternativo (“Salvador”), rock/reggae (“El diablo”). Prosodia en que la trompeta neworleansiana de Joe D’Etiene juega un papel clave, escoltada con pasajes de cuatro, acordeón, sax tenor y trombón. Vale destacar la participación del bajista mexicano Aarón Cruz en “El cristal”.

Ecléctico discurso que recurre a la cita melódica (“Tu falta de querer” recuerda a Los Cinco Latinos) y, asimismo, se regodea en rubrique retro de los 70/80 (“Salvador”, “Si tú me quisieras”). Lúdica oratoria (“Me llevé al teatro me compre una cena / Caminé, me compre un helado / Y creo que ahora me haré el amor”). Contigua al cosmos de la mexicana Natalia Lafourcade, la chilena nos entrega un disco de concluyente belleza.

“Esta certificación de Disco de Oro no la esperaba. Canto por necesidad y me da gusto el reconocimiento que es de los admiradores: fueron ellos quienes compraron los discos. Canto en celebración a mi abuela que cantaba tangos y boleros, me inoculó este amor sin límite que siento por las canciones. No sé hacer otra cosa, nunca he trabajado en otra actividad. La canción es mi destino”, comentó el pasado miércoles para La Razón en la presentación de la placa a los medios, la compositora y vocalista del éxito “Un solo hombre no puedo tener”.

¿Cómo asume usted el acto de escribir una canción? Las canciones llegan, compongo temas para mis amigos. Si le nace el hijo a una amiga, pues le hago una canción; si viene el cumpleaños de alguien, pues qué mejor que una canción… Regalo canciones que es como entregarme en cuerpo y alma.

Demasiados fragores modulados: retumbos de soul, funk, bolero, folclor Chileno, ranchero, reggae, pop, apuntes de rock… ¿Qué hace para que todo eso se convierta en un discurso musical coherente? A veces llega la melodía o a veces primero el texto. La guitarra es el cómplice inicial, muchas veces grabo los demás instrumentos. Dedico mucho tiempo en vestir la canción, en la armonización. Llego al estudio de grabación con una idea, la cual trabajo en conjunto con mi banda de excelentes músicos. Escuché muchos tangos y boleros de niña por medio de mi abuela. El soul, el jazz, el rock los descubrí después; escucho mucha música de los años 50. El folclor chileno lo tengo en mis oídos. Me encanta Violeta Parra, por ejemplo.

¿El sencillo que se promueve “Tu falta de querer” es un guiño a la sonoridad del mítico grupo vocal argentino Los Cinco Latinos? Me da gusto que hayas percibido eso: sí, me encantó siempre Los Cinco Latinos, hay en ese tema un influjo de ellos que no niego.

Carlos Olivares Baró

Carlos Olivares Baró

Carlos Olivares Baró es columnista fundador de La Razón. Ha publicado la novela La Orfandad del Esplendor y el libro de textos periodísticos Un Sintagma por Aquí, un Estribillo por Allá. Profesor universitario y conferencista de música y literatura en varias instituciones culturales de México. Sus textos han aparecido en publicaciones de España, Cuba, Puerto Rico y México. Publica en este diario semanalmente las columnas de reseñas y comentarios de discos y libros, El Convite y Las Claves.
Carlos Olivares Baró

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