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Ofrece Mendes un relato inmersivo
George Mackay, en un fotograma de la cinta. Foto: Especial

Son pocos los acercamientos fílmicos que en los últimos años se han realizado a la Primera Guerra Mundial, situación que ya de por sí hace llamativa a la cinta 1917; pero si, además, si nos encontramos con que Sam Mendes, responsable de esa joya llamada Belleza Americana (1999) y, por supuesto, Skyfall (2012) —una de las pocas aventuras de James Bond que resulta una estupenda película más allá de la franquicia—, es su director, ésta se convierte en una obra obligada.

En este filme, el cineasta inglés pone toda su capacidad y oficio para aprovechar las posibilidades propias de la naturaleza de una superproducción y entregar lo que, en primera instancia, representa un verdadero portento en su manufactura, pero que, afortunadamente, es mucho más. No se trata sólo de la conjunción de una serie de planos secuencias (lo que es un reto), sino de la forma en que esto lo sustenta en un manejo emocional, calculado e intenso, para elaborar secuencias que van de lo violento a lo evocador, encaminadas a culminar en postales de gran belleza, que reflejan la crueldad, ironía y orfandad de los conflictos bélicos, logrando un alto grado de inmersión en el espectador.

La historia va sobre un par de soldados británicos que deben cruzar territorio enemigo para alcanzar a un enorme grupo de compañeros —entre los que está el hermano de uno de ellos— y advertirles que deben detener un ataque que habría de llevarlos a una trampa; resulta bastante básica e incluso raya en la simpleza, sin embargo, el recorrido que plantea está lleno de implicaciones que empujan a la reflexión y le alejan por completo del mero espectáculo.

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Los actores principales, George MacKay y  Dean-Charles Chapman, apenas cumplen. Es evidente que, a pesar de su empeño, no logran proyectar simpatía desde un principio, siendo sólo la química entre ellos y la corrección en el desarrollo lo que termina por salvar el día, para darle el material a una cámara manejada a pulso, para entregar momentos en donde los sentimientos más básicos del ser humano, reclamen el protagonismo. 

Es cierto que 1917, ganadora en los Globos de Oro y nominada a los Oscar, parte de ser un alarde técnico, pero cuando viene acompañado de un enorme sentido dramático y se pone al servicio de un discurso claro, raya en el virtuosismo. Una experiencia cinematográfica que no debe menospreciarse.

1917

  • Director: Sam Mendes
  • Género: drama bélico
  • Año: 2019
  • País: Reino Unido