Es falta de confianza

  • Tamaño de fuente: A  A  A  A  

La situación del embajador Carlos Pascual era ya insostenible y a pesar de que había recibido el apoyo del Departamento de Estado después de la declaración del presidente Calderón en Washington respecto a que le había perdido la confianza, el hecho es que perdida ésta era muy difícil mantener abiertas las vías de comunicación.

El detonante fue el último cable de Wikileaks, divulgado a fines de la semana pasada, en el que el cónsul de Ciudad Juárez decía que el Ejército Mexicano se limitaba a ver cómo se mataban los narcotraficantes en esa ciudad y que, en realidad, preferían que la misma quedara en manos del cártel de Sinaloa. No había en ese cable, como en el anterior del embajador Pascual en el que decía que el Ejército tenía “aversión al riesgo”, nada que sustentara esas opiniones; no eran producto de investigaciones, de información de inteligencia, de análisis de escenarios: se trataba simplemente de chismes convertidos en información confidencial enviada por un consulado o una embajada nada menos que al Departamento de Estado. Pero además de la falta de profesionalismo que demostraban esos envíos, eran una demostración de que la comunicación entre el gobierno mexicano y las autoridades diplomáticas se basaban en la desconfianza.

Estados Unidos es nuestro principal socio comercial, el intercambio entre los dos países es colosal, de casi 400 mil millones de dólares al año; la comunidad mexicano-americana es de las más importantes dentro de los propios Estados Unidos; la relación social, cultural y política es intensísima. Pero la Unión Americana es también el principal consumidor de drogas del mundo (que en su mayor parte llegan a ese país vía México) y uno de los principales productores de armas. Más de 100 mil armas han sido decomisadas al crimen organizado y el 90 por ciento de estas armas proviene de Estados Unidos.

La administración Obama se tardó en designar embajador en nuestro país. Cuando en junio de 2009 se designó a Carlos Pascual, un hombre muy cercano al propio Obama, se generaron fuertes suspicacias. Pascual es uno de los principales especialistas a nivel internacional en estados fallidos su otro nivel de especialización son los asuntos energéticos. Durante más de dos décadas, en el Departamento de Estado, formó parte del Consejo de Seguridad Nacional y la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos. El mensaje era claro: la Casa Blanca quería en México a un hombre duro con experiencia internacional en zonas de conflicto. Y así trabajó Pascual.

Sin embargo, la diplomacia estadounidense (y la mexicana) no contaba con Wikileaks, que terminó de detonar la relación. La confianza es difícil de ganar y fácil de perder, dijo Calderón en Washington. El cable del cónsul en Juárez terminó de detonar esa confianza y Carlos Pascual tuvo que presentar su renuncia.

bibibelsasso@hotmail.com

Twitter:@TodoPersonal

Compartir