España: electores contra encuestadoras

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Lo hemos visto en las últimas elecciones en Brasil o en México, pero nunca de manera tan contundente como en la pasada contienda española: unas elecciones que contrarían radicalmente las encuestas. Las principales empresas de medición del voto, en España, pronosticaban, hace una semana, que la coalición Unidos Podemos rebasaría al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) por poco —aunque ambos partidos superarían los 90 escaños en el parlamento— mientras que el Partido Popular (PP) se estancaba con alrededor de los 120 asientos legislativos.

El resultado fue un claro mentís a las expectativas generalizadas: descenso de toda la oposición —85 escaños para el PSOE, 71 para Unidos Podemos y 32 para Ciudadanos— y una notable recuperación de 137 puestos para el PP. La derecha ha ganado también en España y lo ha hecho por razones que los propios partidos políticos españoles ni los medios de comunicación logran explicar convincentemente.

No parecen razones suficientes el argumento del “miedo” al populismo o al comunismo, esgrimido por unos u otros, o el pánico al desmembramiento europeo, después del Brexit, que hemos leído en la prensa internacional. El PP ha demostrado que sigue siendo una maquinaria política eficaz, que pone a votar a una base social conservadora, dispuesta a hacer a un lado los escándalos de corrupción o el autoritarismo de sus líderes. Y Unidos Podemos, la gran promesa, evidenció que en el momento decisivo no logra sacar a buena parte de su juventud simpatizante del abstencionismo y la despolitización.

Más atendibles serían la desconfianza y el hartazgo del electorado con líderes como Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, a quienes perciben como incapaces de pactar entre sí o con la derecha, para formar gobierno. Ahora la incertidumbre postelectoral vuelve a sentirse en España, pero con menos intensidad que hace seis meses. No son pocos los que pronostican un pacto entre el PP y Ciudadanos y una abstención del PSOE ante la investidura de Mariano Rajoy, lo cual sería suficiente para echar a andar el nuevo gobierno.

Es evidente que las dos principales fuerzas de izquierda, PSOE y Unidos Podemos, se acomodan cada vez más al escenario de ser oposición en los próximos cuatro años. Como partidos opositores que, en conjunto, rebasan la mayoría relativa del PP en el congreso, esas izquierdas, incapaces de ponerse de acuerdo para gobernar, pueden compartir y capitalizar aún más el rechazo a la política económica de Rajoy.

El propio PP, a pesar de su sonado triunfo, parece haber advertido lo desfavorable que le será esa oposición que, en relación con la persona de Rajoy, puede sumar a Albert Rivera y Ciudadanos, y ha insinuado un posible pacto con el PSOE para gobernar. Los socialistas españoles, sin embargo, saben que perder puede ser mejor opción que ganar, cuando el respaldo parlamentario que sustentaría al gobierno no alcanza la mitad más uno del poder legislativo.

rafael.rojas@razon.com.mx

Rafael Rojas

Rafael Rojas

Historiador, internacionalista.
Rafael Rojas

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