Estados Unidos y Francia

HOY Y MAÑANA EN AMÉRICA DEL NORTE

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“La democracia descansa en la facultad de describir libremente el presente y la capacidad de inventar el futuro. Ésta es la aportación de nuestra cultura”, declaró el presidente de Francia, Emmanuel Macron, en su discurso ante el Congreso de Estados Unidos el 25 de abril de este año.

Una pieza oratoria absolutamente notable que combina la reflexión histórica con el análisis filosófico, la pasión científica con el afán de cooperación entre los pueblos. Un pronunciamiento transmisor de esperanza en torno a la continuidad y sobrevivencia del liberalismo democrático frente a los embates del populismo ascendente que marca la actualidad.

El discurso empieza con una imagen poderosa: el día en que se conocieron Benjamin Franklin y Voltaire en París. Si bien amistoso y cordial en su tratamiento de la historia compartida, el presidente francés criticó en su intervención muchas de las políticas de Donald Trump, desde su salida del acuerdo de cambio climático de París, hasta su anuncio de abandonar el convenio de desarme nuclear con Irán. Eso sí, refrendó y aplaudió el compromiso común por la paz en Siria.

Durante su visita a Washington, Macron le dio un trato público muy amistoso a Trump. Es una demostración más de la importancia de las relaciones personales en la diplomacia. El Washington Post, Financial Times y The Economist coinciden en elogiar la astucia y habilidad de Macron para reposicionar a Francia en la escena internacional, pero también señalan la arriesgada apuesta que hace al estrechar su relación con un dirigente tan inestable como Trump. El interés explícito del presidente galo consiste en lograr un mayor involucramiento internacional de Trump en un nuevo y más amplio acuerdo de desarme nuclear con Irán, así como garantizar su participación permanente en el proceso de paz sirio a fin de neutralizar a Rusia. Se trata de reconstruir la alianza militar atlántica en la defensa de valores que Trump ha despreciado desde su campaña electoral.

En las últimas décadas, Francia había perdido protagonismo en el escenario internacional. Sus intelectuales dejaron de ser referente y sus políticos parecían incapaces de asumir un papel inteligente en el mundo contemporáneo. Macron trae de regreso una Francia fresca, comprometida explícitamente con el individuo, el libre comercio, la libertad de prensa, el multilateralismo, los derechos humanos y la democracia liberal.

Trump no se distingue por el cumplimiento de su palabra y los valores del liberalismo no son los más populares en este momento, pero como dice Macron “hoy escuchamos el llamado de la historia. Es el momento de la determinación y la valentía. Lo que atesoramos está en riesgo. Lo que amamos está en peligro. No tenemos otra opción que prevalecer… Viva la amistad entre los pueblos”.

Raudel Ávila
Raudel Ávila

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