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Foto: Especial

El escorpión apenas pudo salir de la grieta del muro donde tiene su nido, pues quienes firman los cheques y los decretos clavaron justo sobre esa cicatriz del cemento el calendario para elegir a quien debe encargarse del muro. Eso explica, entiende el venenoso, la actividad febril y apresurada del tumulto, las opiniones, discusiones y peleas por las distintas opciones propuestas para mantener el muro, reformarlo, reconstruirlo o tirarlo para levantar uno nuevo.

Aunque la mayoría de la gente reconoce la impericia de los oponentes en la competencia por controlar el muro, el bando hasta ahora encargado de él aboga por darle una remozadita y devolverle el brillo y los colores patrios para disimular su decrepitud —inocultable ya hasta para los responsables mediáticos de difundir su imagen de solidez e identidad. En resumen, una “manita de gato” sin alterar la estructura, la cual garantiza la permanencia misma del muro.

Otra bando acusa a los administradores anteriores del muro de haberlo descuidado, los culpa por su deterioro y promete abrir las vías para reformarlo y darle un nuevo frente con tecnología de punta, muchas computadoras, mucho inglés y algo de francés, materiales inteligentes, dispositivos y aplicaciones de última generación —todo asequible en Amazon. En resumen, buscan la permanencia del muro pero digital y modernizado.

Las distintas propuestas encienden las discusiones en los mentideros políticos, observa el alacrán con azoro.

Aún otro bando propone reunir la fuerza y la legitimidad necesarias para tirar de una vez por todas las partes podridas del muro, para luego reconstruirlas desde abajo preservando sus equilibrios, integridad y su existencia misma. Un muro reconstruido, de núcleo duro y macizo, solidificado con todo tipo de mezclas y colados.

Las distintas propuestas encienden las discusiones en los mentideros políticos, observa el alacrán con azoro ante la gran cantidad de expertos (en elecciones, aeropuertos, inversiones, seguridad, policías, empleos) y la violencia con la cual se cruzan acusaciones, calumnias, falacias, argumentos con la solidez de lo efímero, condenas y sentencias apocalípticas. Todos dicen reflexionar sobre la importancia y trascendencia del momento y sobre la necesidad de la participación consciente, pues no en balde se ha luchado tantos años para poder elegir a quien cuide el muro.

En tanto, lejos del centro del muro, en San Cristóbal, Chiapas, se reunieron en abril un centenar de artistas, intelectuales e indígenas en un conversatorio convocado por los neozapatistas para hablar del pensamiento, el futuro y el muro (enlacezapatista.org). Al mismo tiempo, en el infierno del muro, tres jóvenes mexicanos fueron disueltos en ácido en manos del narcoestado. Indignación y estupor en todas partes, vive el alacrán. C

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