Filosofía global

Lo que se entiende por filosofía en China o la India no es lo mismo que en Francia o en México. A pesar de todas las diferencias, hay preguntas compartidas por todos los seres humanos, que nos permiten imaginar el proyecto de una filosofía global

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Del 13 al 20 de agosto de este año, se celebró en Beijing el XXIV Congreso Mundial de Filosofía. El encuentro reunió a miles de filósofos de los cinco continentes. La diversidad no sólo fue nacional, racial y cultural, sino rigurosamente filosófica. Lo que se entiende por filosofía en China o la India no es lo mismo que lo que se entiende por ella en Francia o en México. Y sin embargo, a pesar de todas las diferencias, hay un puñado de preguntas compartidas por todos los seres humanos, que nos permiten imaginar el proyecto de una filosofía global. Nuestras diferencias no consisten, por lo tanto, en lo que los seres humanos de distintas regiones queremos entender o saber, sino en cómo lo pretendemos saber o entender. 

En México, le debemos a Miguel León-Portilla el haber reivindicado a la filosofía prehispánica como una filosofía en sentido estricto, y no como un pensamiento poético o religioso de segunda categoría. Su contribución a la historia del pensamiento es invaluable

El tema de la conferencia mundial fue el de “aprender a ser humanos”. Este título puede resultar desconcertante. ¿Qué puede significar “aprender a ser humano”? Se podría decir que eso es algo que no se aprende. Se nace humano, es algo que nos viene dado. Esa opinión, sin embargo, peca de un peligroso etnocentrismo. Cualquiera que haya salido de su pueblo, de su provincia, de su país, de su continente, sabrá que hay muchas maneras de ser humano. Aprender a ser humano, por lo mismo, es aprender de los otros seres humanos, no sólo de nuestros vecinos, sino de quienes viven fueran del trazo de nuestro pueblo, de los lindes de nuestras provincias, de las fronteras de nuestros países, de las playas de nuestros continentes. La humanidad se dice de muchas maneras. Cada una de ellas es tan válida como la otra, pero quien quiera conocer cuáles son las posibilidades de la humanidad, no puede quedarse encerrado en la suya propia. 

El Centro Nacional de Convenciones de China fue la sede principal del Congreso de este año.

En la asamblea de la Federación Internacional de Sociedades de Filosofía, que se realizó dentro del Congreso, se nombró al destacado filósofo italiano Luca Scarantino como presidente de dicha organización. En una entrevista concedida a un diario internacional, Scarantino sostuvo que la filosofía occidental ya no basta para entender el mundo de hoy. Considero que tiene toda la razón. A decir verdad, la filosofía occidental nunca ha bastado para entender el mundo. Sin embargo, durante la expansión colonial europea, periodo que va del siglo XVI al siglo XIX, se pensó que esa filosofía y sólo ella, era la que podía dar respuesta genuina a las grandes preguntas de la humanidad. Fue así que la filosofía occidental impuso su agenda al resto del mundo, excluyendo a las demás filosofías por considerarlas inferiores. En México, le debemos a Miguel León-Portilla el haber reivindicado a la filosofía prehispánica como una filosofía en sentido estricto, y no como un pensamiento poético o religioso de segunda categoría. León-Portilla no sólo nos enseñó a los mexicanos a ser mejores mexicanos, sino que enseñó a todos los seres humanos a ser mejores humanos. Su contribución a la historia del pensamiento es invaluable. 

La globalización puede entenderse de dos maneras. Como la imposición de una manera de entender al mundo o como la convivencia de distintas maneras de comprender la realidad. Es así que hay una globalización uniformadora y una globalización pluralista. Por lo mismo, se puede decir que hay una filosofía global uniformadora y una filosofía global pluralista. En México, se cultivan ambos tipos de estrategias. Aunque la mayoría de mis colegas se inclinan por la primera —negando incluso el título de filosofía a la realizada en el México prehispánico— yo defiendo la segunda. 

Nuestras diferencias no consisten, por lo tanto, en lo que los seres humanos de distintas regiones queremos entender o saber, sino en cómo lo pretendemos saber o entender

La filosofía global pluralista tiene que fundarse en un diálogo muy especial. No puede predominar en dicho coloquio un solo idioma —por ejemplo, no puede hacerse sólo en inglés— sino que tiene que hacerse en varios idiomas. El ideal siempre será, por supuesto, que los interlocutores conozcan el idioma de los demás. Eso no es fácil, aunque tampoco es imposible. Sin embargo, siempre existe el recurso de que la filosofía global se sustente en el ejercicio de la traducción entre distintas lenguas. La expresión cabal del pensamiento propio, sólo puede realizarse en el idioma materno. Los filósofos hispanohablantes que participemos en el diálogo global, no podemos renunciar a nuestro lenguaje, el segundo más hablado en el mundo, sólo por debajo del chino mandarín. 

Guillermo Hurtado

Guillermo Hurtado

Filósofo, investigador.
Guillermo Hurtado

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