Hammarby, una ciudad sin desperdicios

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Fernando Dávila Moreno/razon.com.mx

Sin duda la preocupación por le medio ambiente es algo que a gran parte de los seres humanos nos preocupa, tal es esta preocupación que en Estocolomo, para ser precisos en Hammarby Sjöstad, un barrio sueco en donde sus habitantes no sólo reciclan su basura y transforman parte en electricidad, sino además, reutilizan el agua de lluvia y aprovechan sus aguas residuales para producir biogás con el que cocinan, en pocas palabras un sitio en donde no se desperdicia nada.

La forma de vida en este peculiar, pero muy ecológico lugar, lo ha convertido en todo un modelo de desarrollo urbano sostenible. Lo que antes era una zona industrial portuaria muy contaminada, hoy se ha transformado en una ciudad moderna con zonas verdes y edificios eficientes, que suministra ella misma la mayor parte de la energía que necesita.

Desde que se comenzaron a levantar las primeras viviendas en 1993, el diseño y la construcción de este nuevo espacio, se integró la variable sostenible en la elección de materiales, medios de transporte, tratamiento de agua y reciclaje de basuras.

Lo que marca la diferencia:

 Los habitantes de este vecindario tiran sus basuras en un sistema de recolección subterráneo que da la posibilidad de separar los materiales reciclables de los restos orgánicos y de otro tipo de desperdicios. Los residuos que no pueden ser aprovechados se queman para generar electricidad.

 Los cerca de mil apartamentos funcionan con cocinas de biogás extraído de las propias aguas residuales de la comunidad, el mismo combustible que mueve los autobuses que prestan sus servicios en el barrio.

 El agua de lluvia acumulada en las calles se lleva a un sistema de filtración y purificación, mientras que la lluvia que cae en los edificios se redirige a tejados verdes y humedales cercanos. Estos recursos de agua se mantienen separados de las aguas residuales que se tratan con otro sistema.

 Los paneles solares integrados en fachadas y cubiertas proporcionan la mitad del agua caliente que sale de los grifos de las viviendas.

 Otra de las prioridades es moverse de forma sostenible: los residentes cuentan con un tren gratuito que les lleva al centro de Estocolmo, una red de carriles bici, zonas peatonales y unos 30 coches de uso compartido distribuidos por todo el barrio. De este modo, las emisiones de dióxido carbono a la atmósfera se reducen, tanto que este modelo emite menos del 50% que los vecindarios construidos de la manera habitual.

Detalles interesantes:

 Proyecto completo: proyecto (ver pdf)

 Distribución del barrio: ‘Hammarby Sjöstad’ (ver pdf)

 Idea principal: metabolismo urbano circular

Este proyecto, que dura hasta el 2016, tiene como objetivo llegar a 10.000 departamentos y 25.000 residentes. Hoy, la mitad del ya mencionado lugar está construido, el precio de la renta por un departamento en esta zona de Suecia cesta al menos 6.600 coronas suecas; es decir alrededor de unos 700 euros al mes.
Aunque no es un ejemplo perfecto, Hammarby representa una visión diferente a la hora de planear un vecindario.

fdm

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