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Foto: Especial

Gran lírico de la poesía, Heinrich Heine también fue un satírico implacable con sus enemigos y detractores literarios y políticos. Justamente su pensamiento liberal y republicano le granjeó persecusiones y el consecuente exilio a Francia; además de la censura de su obra en su país, a la sazón un conjunto de treinta y seis principados y reinos.

“La elección del burro” data de 1855. Su autor fue un crítico feroz de la monarquía, que en esta sátira de temporada electoral exhibe el nacionalismo —o mejor dicho, el sectarismo patriotero— y el antisemitismo.

La libertad la hartó al final

y la República de los animales

deseó que un único regente

la gobernara de modo absoluto.

Todas las especies se congregaron,

se conformaron las boletas.

El fanatismo partidista rabió con furor

y se incitaron las intrigas.

El Comité de los burros

era dirigido por los Viejos orejones;

adornaban sus cabezas

con escarapelas en negro, rojo y oro.1

Había un pequeño partido caballar

pero no se atrevió a contender.

Sus miembros tenían miedo del

[alboroto

de los furibundos Viejos orejones.

Sin embargo cuando uno recomendó

la candidatura de los caballos,

un Viejo orejón lo reconvino

y le gritó: ¡eres un traidor!

“Eres un traidor”, dentro de ti

no fluye ni gota de sangre asnal.

Tú no eres un burro, sospecho

que te parió una yegua galesa.

Quizá desciendas de la cebra,

tu piel tiene rayas cebraicas.

También el sonido nasal de tu voz2

suena bastante egipcio-hebraico.3

Y aunque no fueras extranjero,

tan sólo eres un burro entendido y frío;

no conoces las profundidades de la

[naturaleza asnal,

no resuena en ti su místico salterio.

Yo en cambio sumergí toda el alma

en esa dulce melodía.

Yo soy un burro y en mi cola

cada pelo es de burro.

No soy romano ni soy eslavo.

Soy un burro alemán, igual que mis

[padres.

Eran tan buenos, tan arraigados, tan

[conscientes.

Ellos no jugaban con galantería

frívolos juegos viciosos.

Se dirigían a diario,

[frescos-devotos-alegres-libres,

con sus sacos al molino.

¡Nuestros padres no murieron!

En la tumba sólo yacen sus restos,

la envoltura mortal. Desde el cielo

les complace mirarnos.

¡Bienaventurados burros que

[alcanzaron la gloria!

Queremos parecernos a ustedes

y jamás del camino del deber

alejarnos ni siquiera por un pelo.

¡Oh, qué placer ser un burro!

¡Un nieto de semejantes orejones!

Quisiera gritarlo desde todas las

[tribunas:

¡Nací burro!

El gran burro que me engendró

era de estirpe alemana.

Con leche de burra alemana

me amamantó mi madre, mamacita.

Soy un burro y me mantendré fiel

como mis antepasados antiguos

al viejo y querido Asnismo,

fiel a la Asnalidad.

Y porque soy un burro,

les aconsejo elegir como rey al burro.

Fundaremos el gran Imperio Asnal

donde sólo mandarán los burros.

¡Todos somos burros! ¡Hia! ¡Hia!

No somos sirvientes de los caballos.

¡Contra los caballos! ¡Larga vida!

[¡Hurra!

¡Al rey de linaje asnal!

Así habló el patriota.

Los burros lo ovacionaron en el recinto.

Todos eran nacionalistas

y golpearon con los cascos.

Decoraron la cabeza del orador

con una corona de roble.

Él agradeció en silencio

y encantado meneó el rabo.



Notas

1 El negro, rojo y oro o dorado (schwartz-rot-gold/gülden) fueron los colores de los uniformes de los ejércitos voluntarios (Freikorps) que inspiraron la bandera germánica durante las guerras napoléonicas.

2 Stimme significa voz y también voto.

3 Heine sufrió el antisemitismo desde la infancia e incluso tras su conversión al protestantismo en 1825.

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