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Helena Vólkova: Sin título, técnica mixta, 2018.

Helena Vólkova nació en 1990 y vive en la Ciudad de México. Ella forma parte de la nueva generación de artistas plásticos mexicanos que se abren paso en el mundo del arte y en el mercado nacional e internacional. Vólkova ha sido becaria en dos ocasiones por el Instituto Mill Street Loft en Nueva York, y su trabajo ha sido seleccionado en diversas ocasiones en la Bienal de Arte en Yucatán. Ha sido reconocida con los premios del XXIX Concurso Nacional de Arte Joven y el Teen Visions en Vassar College de Nueva York, entre otros. Ha colaborado con la creación de piezas para diversas marcas internacionales y expuesto de manera individual y colectiva en México, Estados Unidos y Perú. “Mi trabajo está basado en los arquetipos que genera la cultura de masas y los fenómenos de comunicación global que reconfiguran la identidad de la sociedad moderna, con una visión crítica e irónica”, dice Helena, cuya exposición actual es “Imágenes más allá del sentido moral”, en La Sabina, centro cultural de la colonia Santa María la Ribera, en la Ciudad de México, donde se propone hablar de las distinciones entre moralidad e inmoralidad a través de la obra de cinco jóvenes: Tábata Bandín, Mónica Chelo, Citlali Haro, María Coutinho y Vólkova, quienes forman parte de una nueva ola de creadores que han adoptado los medios digitales como parte de su ciclo de creación y producción. Para muchos de estos artistas emergentes ya no es necesario esperar a que los galeristas o los grupos de poder en el arte volteen a ver su trabajo: ahora cuentan con nuevas herramientas y redes digitales.

¿Por qué decidiste ser artista visual?

Empecé a estudiar arte y música a los dieciséis años. Siempre tuve un acercamiento a la pintura, al teatro y al canto, por mi familia. Mi abuela se dedicaba al teatro y mi madre siempre fue aficionada al arte. Fue algo natural en mi vida.

¿Cuál es la característica principal de tu trabajo?

La mayoría parte de un plano digital y luego pasa a un plano físico. Surge y se construye en un medio digital. Utilizo distintos softwares para crear, para intervenir fotos y cuadros, y también lo hago de manera física, con técnicas convencionales como la pintura y el dibujo.

¿Qué aporta el mundo digital al arte actual?

Mucho, para empezar, las técnicas de producción y de concepción son más rápidas y accesibles. Te permiten jugar y explorar la imagen más que con lo tradicional, pero esto es un flujo natural en la concepción de las obras de los artistas actuales. Todos los medios de producción cambian con el tiempo.

“La vida virtual y la tecnología están deformando de cierta manera lo que consideramos estético, moral o bello.

¿Esto afecta la calidad del arte?

La afecta, no podría decir que afecta la calidad, pero la afecta. El hecho de tener estos medios de producción hace que muchas creaciones sean rápidas, instantáneas y masivas. A veces causa que muchos artistas caigan en lo obvio, en lo redundante, en un trabajo que no tiene discurso, en la creación de un arte que en realidad no lo es. Es decir, muchos medios digitales te llevan a crear piezas vacías, que no son arte en realidad, pero también es consecuencia de que mucha gente o artistas ya no estudien filosofía, arte, no analicen conceptos… En el fondo no crean nada, sólo imitan. Y esto es parte de las facilidades que te dan los medios digitales, no todos, pero mucha gente se aprovecha de eso en un sentido negativo. Los medios digitales afectan al arte positiva y negativamente.

¿Cuál es tu ambición como artista?

Como todo artista, desarrollar un lenguaje propio, que cree un parteaguas en la sociedad, crear un diálogo. Pero mi objetivo
más grande es vivir de lo que hago, y ser al menos uno de los artistas representantivos de mi generación.

¿Qué oportunidades y dificultades para ser artista tiene tu generación en México?

Las oportunidades son muchas, sobre todo gracias a internet. Eso es también lo complejo de nuestra carrera: hay tantas personas haciendo lo mismo que a veces, aunque tú hagas algo de mejor calidad o con mejor discurso, el público elige lo inmediato o lo más barato. El área de oportunidad es gigantesca, internet abre una gran oportunidad para promover tu propia obra, ya no es necesario esperar a que te volteen a ver. El truco está en la gestión independiente. Además, los artistas jóvenes tenemos un abanico de oportunidades que se puede aplicar en muchas cosas, o más bien, el artista tiene el poder creativo para desenvolverse en distintos rubros. Lo que juega en contra nuestra es que una gran mayoría de los artistas que se exhiben en México son extranjeros. Es más fácil exponer en el extranjero.

¿Cuál es la apuesta con la exposición “Imágenes más allá del sentido moral”?

Gestioné la exposición, reuní a estas artistas jóvenes y generé el concepto. No soy curadora, sólo hice una selección. Mi participación es con cinco piezas pictóricas de formatos medianos a gran formato. La exposición se hizo para La Sabina, un espacio de exposición interesante en un lugar que comienza a destacar para las artes visuales en México, en la colonia Santa María la Ribera. La Sabina es un sitio muy bello, que apuesta no sólo por nuestro trabajo sino por el arte en general. Apuesta por generar sinergias entre artistas y tener creaciones propias. Es un ejemplo de que no es necesario que alguien mueva tu trabajo.

¿Por qué solamente exponen mujeres?

Fue parte de una petición de La Sabina para el día o el mes de la mujer. No lo hicimos en un sentido feminista, pero sí como una muestra de la sinergia que existe entre mujeres artistas.

La exposición habla sobre la moralidad del arte. ¿Qué es la moralidad del arte o cómo se aborda la moral desde el arte?

No se puede definir porque estamos en un momento o en un proceso de construcción y destrucción de la moral, y en ese proceso los medios digitales han transformado radicalmente lo que nosotros considerábamos bello o estético. Lo que ahora se distribuye o se ve en las redes es algo que en otro momento no se habría permitido. Eso está cambiando el sentido de moralidad e inmoralidad. La globalización y los medios digitales, la vida virtual y la tecnología están deformando de cierta manera lo que consideramos estético, moral o bello. Cada día hay más personas en las que la tecnología forma parte de su  cuerpo, por ejemplo, como él baterista que tiene una mano de robot y ahora es el más rápido del mundo. También se ha transformado la imagen de la belleza de las personas a través de la saturación de imágenes e información que tenemos todo el tiempo. Si te das cuenta, hoy es difícil definir a una tribu urbana. Todo está tan mezclado y saturado que nuestro sentido estético está cambiando. C

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