Hipotecó la casa para llevar a su hijo a NASCAR Series

Los orígenes de Daniel Suárez no son tan pomposos como los de otros pilotos, de cierto modo ha quebrado el paradigma, pues no se ajusta a la descripción del estereotipo, del cobijo del dinero. Ese contexto hace que su hito sea aún más digno de reconocimiento. Incluso su padre tuvo que hipotecar la casa en la que vivían, en Monterrey, para que pudiera alcanzar su sueño.

Incluso, cuando dio un breve discurso al ver ondear la bandera a cuadros en el óvalo de Miami-Homestead, en noviembre del año pasado, hecho que confirmó su histórico campeonato en la Xfinity Series, Suárez volvió a dar muestras de su humildad, al decir que el idioma en el que estaba hablando, inglés, lo había aprendido viendo dibujos animados en esa lengua.

Debido al intempestivo anuncio del retiro de Carl Edwards, una de las figuras de los años recientes en la máxima categoría de la NASCAR, la Monster Energy Cup Series, quedó vacante el asiento del equipo Joe Gibbs Racing, el cual le fue otorgado al mexicano, quien a partir de 2017 correrá en este serial, adelantando inesperadamente sus planes de incursionar en este prestigiado circuito.

“Muy poca gente sabe eso. Para mí es de admirarse lo que ha hecho mi familia en general, que no viene de carreras, ni de mucho dinero. Sin embargo, mi papá me apoyó hasta donde él pudo y luego seguí yo solo.
Después Jimmy Morales, el director de la Escudería TELMEX, fue el que me rescató y me puso en los lugares adecuados. Todo esto es trabajo en equipo.
Mucha gente me pregunta que si hay presión, pero la presión era en esos años, cuando si no ganabas, no sabías si ibas a regresar la próxima semana”, le dijo Suárez el 9 de marzo al diario Hoy Los Ángeles.

Suárez tuvo un camino inusual para llegar a la NASCAR. Hace cinco años se mudó a Carolina del Norte, por su cuenta, para perseguir una carrera en una categoría de automovilismo que todavía no es tan popular. Con casi nulos conocimientos en el idioma inglés, que luego aprendió de manera autodidacta, pero sus éxitos en apenas tres temporadas en la segunda división de la National Association for Stock Car Racing (el significado de sus siglas en inglés), lo llevan ahora a ser el cuarto piloto del equipo más
dominante de la Monster Energy Series.

“Desde que me cambié a la NASCAR, cuando tenía 16 años, esto ha sido con lo que he estado soñando. Estar aquí, y ahora, es simplemente increíble”, dijo el piloto regiomontano en su presentación como piloto de la categoría grande.

Pero siempre hay dos lados de cada historia. Edwards, quien participó por 13 años en la Cup Series, sumó 28 triunfos en 445 carreras, un buen día decidió llamar a Joe Gibbs (otrora head coach de los Washington Redskins y ganador de dos Super Bowls), propietario del equipo que lleva su nombre, para decirle que no podía seguir más.

“No hay una balsa salvavidas a la que estoy saltando. Ésta es una pura y simple decisión personal”, dijo Edwards, en una conferencia previa al anuncio de Suárez.

Carl todavía tenía un contrato vigente, por un año, con Joe Gibbs Racing y se quedó apenas a 10 vueltas de conseguir su primer campeonato en la Cup Series. A finales de diciembre, le dijo a Gibbs que no quería emplear el año restante de contrato, en una charla que duró aproximadamente unos 40 minutos.

“Esto fue sorpresivo para mí. Cuando nos sentamos a hablar de frente y me compartió lo que estaba pensando, estaba anonadado, y le dije, ‘ésta es una decisión muy grande, vamos a tomarnos un tiempo con eso’”, dijo Gibbs.