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Un bote se encuentra en medio de colchones y láminas caídas al borde de la playa. Foto: AP
Un bote se encuentra en medio de colchones y láminas caídas al borde de la playa. Foto: AP

El llamado Mango de Florida, el territorio más occidental del “Estado del Sol”, donde el huracán Michael golpeó con fuerza en categoría 4, un nivel más del esperado por meteorólogos, destaca por albergar a las ciudades más pobres, no sólo de esa entidad sino del país más rico del mundo.

Ahí, donde decenas de veteranos viven en casas móviles y donde la brecha de la desigualdad se hace patente, en contraste con los portentosos edificios que engalanan las zonas turísticas para el reposo de los millonarios, las órdenes de evacuación no significaron nada.

Gene Bearden, de 76 años, un habitante de la Panhandle de Florida, el hogar de modestas comunidades costeras, cuenta que desde 2014 quiso irse, pero que sus recursos no le alcanzaron.

Gráfico: La Razón de México

“Quería irme de aquí, había querido dejar la Panhandle durante cuatro años, pero no tenía los medios financieros para hacerlo, y la llegada de un huracán de esta categoría no hizo nada para cambiar eso”, dijo Bearden a The New York Times.

De acuerdo con el diaro, Bearden no había planeado quedarse en esa zona cuando visitó a su tía en 2014. Pero cuando intentó renovar su licencia de conducir, se encontró con que su certificado de nacimiento tenía un problema y no podía arreglarlo hasta que viajara a Atlanta. Al no poder hacerlo, se quedó sin licencia en una franja de casas rodantes sobre la costa. “Me quedé atascado”.

La bandera de una embarcación aún ondea sobre la destrucción. Foto: AP
La bandera de una embarcación aún ondea sobre la destrucción. Foto: AP

De acuerdo con el neoyorquino, con la tormenta, que ya se anunciaba desde hace una semana, los oficiales del alguacil se presentaron el pasado miércoles para sacar a los residentes. Barden les explicó por qué no podía simplemente alejarse.

“Un amable diputado encontró una solución. Me escribió una carta para autorizarme a conducir sin licencia a un lugar lo suficientemente al norte para salvarme”.

Bearden movió su camioneta hasta la siguiente ciudad, Medart, pero el huracán se le filtró cuando estaba estacionado.

Un amable diputado me escribió una carta que me autorizaba a conducir, sin licencia, a un lugar lo suficientemente al norte como para estar seguro”

Gene Bearden

Damnificado

El Times describió cómo las carreteras de Panhandle se convirtieron en canales antes de que la marejada disminuyera en las primeras horas de ayer.

“Vecino tras vecino, describió qué tan alto había llegado el agua: hasta las rodillas, la cintura, el pecho, más alto de lo que nadie había visto antes. Para el jueves, las calles brillaban con barro negro”, detalló.

Aun así, los residentes se sintieron afortunados de que Michael les perdonara de perecer en una destrucción aún mayor.

“No fue tan malo como podría haber sido”, dijo Jack Cattledge, de 71 años.

Gráfico: La Razón de México

Durante la tormenta, se encontró con su amigo, Tony Young, de 73, otro residente del campamento costero de Panhandle.

“Todavía voy a perder unos mil dólares”, dijo Cattledge sobre el daño causado a la parte inferior de su campera.

Su refrigerador estaba lleno de hamburguesas, salchichas y pizzas. Estaba decidido a salvar algo, cualquier cosa, para más tarde, pero por ahora tenía miedo de abrir la nevera y contar sus pérdidas.

En el campamento de vacaciones en la Bahía de Ochlockonee, el muelle quedó destruido, una porción de él voló la mitad de un campo de futbol. Sólo quedaba parte de un columpio.

Para Bearden, la situación era más aguda. Su refrigerador, que estaba lleno de comida, no la conservó en buen estado. Él tenía un poco de agua para beber, pero todo lo que estaba cerca estaba cerrado. Movió una rama de árbol que había bloqueado su puerta. El agua entró en la parte de atrás, dejando un desastre tan grande que no quería dejar entrar a las personas que llegaron a ayudarlo. “Está demasiado desordenado”, se disculpó.

  • El Dato: Sarah Radney, una niña de 11 años, quien estaba en casa de sus abuelos en Georgia, fue golpeada en la cabeza por una estructura metálica que atravesó la vivienda y murió.
En Mexico Beach, personal de rescate busca víctimas entre los escombros. Foto: AP
En Mexico Beach, personal de rescate busca víctimas entre los escombros. Foto: AP
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