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El cardenal Brenes (izq.) informa de la muerte de dos jóvenes, el pasado jueves. Foto: AP
El cardenal Brenes (izq.) informa de la muerte de dos jóvenes, el pasado jueves. Foto: AP

La Iglesia católica nicaragüense “puso la otra mejilla” ante las acusaciones que le lanzó el presidente Daniel Ortega, quien en su discurso por el 39 aniversario de la Revolución sandinista, el pasado jueves, aseguró que los obispos están “comprometidos con los golpistas” y forman parte de un plan para sacarlo del poder.

“Nosotros somos pastores, no políticos, y creemos, insistimos en que el diálogo franco y sincero es la solución a esta violencia que afecta y duele a todos los nicaragüenses”, respondió el arzobispo de la capital, Managua, Leopoldo Brenes, quien reafirmó en que “el diálogo es el mecanismo más apropiado para que Nicaragua encuentre la paz y la constitucionalidad”.

Sobre este asunto también opinó el obispo auxiliar de la Arquidiócesis, Silvio José Báez, al ratificar el papel de los prelados como mediadores y testigos del consenso en el país.

“Nosotros somos pastores, no políticos, y creemos, insistimos en que el diálogo franco y sincero es la solución a esta violencia que afecta y duele a todos los nicaragüenses”

Leopoldo Brenes

Arzobispo de Managua

“¿Qué hará Ortega o cómo va a reaccionar? Es algo impredecible, pero ahora tiene la presión internacional más fuerte que nunca. Los obispos, a pesar de todo, no vamos a renunciar a ser mediadores y testigos en el diálogo”, indicó.

Los obispos habían propuesto adelantar dos años las elecciones, previstas para 2021, pero tanto Ortega como su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, rechazan esa alternativa.

Aunque hay esperanzas por parte de la Iglesia de reanudar el diálogo, aún se ve lejana la posibilidad de que el presidente Ortega ceda a las peticiones de los clérigos, que coinciden con las exigencias de la Organización de Estados Americanos (OEA).

En su discurso ante masas en la Plaza de la Fe Juan Pablo II, Daniel Ortega se limitó a recordar a la veintena de policías muertos a manos de manifestantes, sin mencionar a los tres centenares de civiles asesinados por los agentes y grupos paramilitares.

“¿Qué hará Ortega o cómo va a reaccionar? Es algo impredecible, pero ahora tiene la presión internacional más fuerte que nunca. Los obispos, a pesar de todo, no vamos a renunciar a ser mediadores y testigos en el diálogo”

Silvio José Báez

Obispo auxiliar

Es más, advirtió que impondrá “nuevas medidas de autodefensa” para defender a las familias sandinistas.

A pesar de la agresión que sufrió por parte de las turbas oficialistas el pasado 9 de julio, cuando intentaba ayudar a manifestantes emplazados por paramilitares, el representante del Vaticano en Nicaragua, Waldemar Sommertag, siguió inmutable, desde la tarima, las palabras de Ortega.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) mostró su total respaldo al papel de la Iglesia como mediadora imparcial y rechazó la “campaña de estigmatización” del régimen.

Aseguró, además, que están trabajando para que Nicaragua no se convierta en “una nueva Venezuela”.

Este viernes los paramilitares del régimen seguían instalados en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua; medios locales informaron que los grupos armados siguen patrullando Monimbó, el barrio de Masaya, donde la población denuncia intimidaciones, robo de alimentos y bienes de sus hogares.

  • El Dato: Civiles convocaron a una marcha pacífica para este domingo en Managua; es incierto si Ortega intentará reprimirla o la permitirá.

España se suma a protesta contra represión

El gobierno de España pidió hoy que se lleve a cabo una investigación de todas las muertes ocurridas en las protestas y demás sucesos derivados en las manifestaciones en Nicaragua, desde el 18 de abril pasado, y condenó la violencia reciente en ese país.

En rueda de prensa tras la reunión semanal del Consejo de Ministros, la portavoz del gobierno español, Isabel Celaá, expresó que se condenan “todos los graves sucesos violentos ocurridos en Nicaragua”, en los últimos meses.

Destacó “la necesidad de que se respeten los derechos de reunión, manifestación y libertad de expresión”.

Sostuvo que España apoya el diálogo, por lo que “se valora positivamente la declaración del Sistema de Integración Centroamericana” para abrir un proceso interno dialogado.

Las protestas en el país centroamericano comenzaron el 18 de abril pasado, en contra de las reformas al sistema del seguro social que impulsó el presidente Daniel Ortega.

Hasta la fecha se han registrado unos 300 muertos y más de mil heridos, en su mayoría civiles, por la represión de la policía y paramilitares.