La enorme roca que me aplastaba contra el suelo apenas me dejaba respirar, eso era lo extraño, podía inhalar aunque fuera poco pero, no la movía ni empujando con todas mis fuerzas. Una gota cayó en mi frente, luego otra y otra más, como si fuera tortura medieval, gota… inhalación… gota… inhalación… gota… Y todo dentro de un lugar en oscuridad, en silencio excepto por el pap-pap-pap de las gotas sobre mi cabeza y el reptar de alimañas debajo de mí. La angustia me invade, estoy solo pap-pap, sin poder moverme pap-pap, sin poder respirar pap-pap, en oscuridad pap-pap… enloqueciendo.

Desperté en un charco de sudor, vi el reloj, las 4:33 de la mañana, nuevamente me habían asaltado las recurrentes pesadillas, cada una distinta, quemado, ahogado, atrapado, cayendo, hundiéndome, amarrado. Todas eran diferentes y no obstante, todas eran acerca de situaciones imposibles en las que no tenía forma de escapar.

Me lavé el rostro, ya no tenía caso regresar a dormir, de hecho, estaba seguro que no podría, lo había intentado antes y el terror de soñar nuevamente me impedía conciliarlo, estaba agotado mental y físicamente y no había nada que pudiera hacer, las pastillas que me habían recetado para caer en sueño profundo y reparador, habían sido contraproducentes, me habían dejado atrapado en un sueño del que mi cuerpo no podía despertar. Ese único día que las había tomado, cuando pasó el efecto, me levanté adolorido por la tensión corporal y vomitando bilis. No, las pastillas eran como encadenarme a una roca y tirarme al río para evitar que la corriente me arrastrara.

Al regresar a la cama, tomé la libreta y apunté la pesadilla de hoy, no tenía que hacerlo de inmediato, era imposible olvidarlas, recordaba vívidamente cada una de ellas y al hacerlo, la angustia regresaba, se me erizaba la piel, el sudor regresaba y un escalofrío recorría mi espina dorsal. Es imposible de describir el terror y por mucho que intentara convencer a mi cerebro de que eran solo sueños, parecía que estaban archivados en recuerdos vividos y sentidos.

lustración: Norberto Carrasco

Nadie le da importancia a los trastornos de sueño, mi psiquiatra dice que suba la dosis y así no tendré sueño alguno pero, después de lo sucedido no me atrevo a hacerlo. Si hay una ventaja a esto, es que tengo tiempo de sobra por la misma falta de sueño y al menos, por la última semana me he dedicado a consultar todo tipo de investigaciones serias y otras no tanto, he transitado entre el análisis biológico del sueño hasta las más locas teorías paranormales.

El sueño, o mejor dicho, la falta del mismo, ha empezado a afectarme, empiezo a ver sombras, cosas, escuchar voces, sonidos. Leo que son alucinaciones por privación de sueño pero, no me convence del todo, se ven demasiado reales, estar loco pareciera la explicación más plausible y no obstante, me siento igual de cuerdo que siempre, bueno, igual, quizá no sea lo más acertado pero, tampoco siento que sea diferente excepto el terror de dormir y, ahora, esas sombras que ríen y riñen mientras se escabullen a mis espaldas… Cada día se vuelven más claras.

La luz del sol me deslumbra mientras la ardiente arena me abrasa la espalda, no puedo voltearme, mi cuerpo consiste sólo en el tronco, mis extremidades han sido amputadas a ras, por el rabillo del ojo veo la fila de hormigas del tamaño de una cucaracha que se acercan, casi puedo escuchar el chasquido de sus dentadas quijadas abriéndose y cerrándose, las siento subirse sobre mí, siento como me quema cada una de sus mordidas, me están cortando en pedazos… Trato de gritar… No tengo lengua

Esta vez no hay transición entre pesadilla y realidad, siento que algo me camina encima, manoteo y veo salir volando un bicho, en la oscuridad no sé qué es pero, por alguna razón, tengo la certeza de que es una gigantesca hormiga.

Sólo puede haber dos razones, o he perdido completamente la razón o tal vez, por increíble que parezca, estoy viviendo sueños dentro de sueños.

En mi búsqueda apareció un artículo de un tipo que se hace llamar “ser de luz”, hace menos de un mes lo hubiera tachado de lunático charlatán pero, ahora, ya no estoy seguro. Dice en su artículo que todos somos energía y que hemos estado dando saltos en el tiempo y el espacio, que nuestro polvo de estrellas ha estado en todas partes pero que la inmensidad de nuestra existencia es abrumadora y se bloquea por salud, que sólo tenemos destellos de lo que somos a través de nuestros sueños y que somos, a la vez, un todo atrapados en una minúscula mota de polvo… Si fuera cierto aquello, significaría que mi “minúscula mota de polvo” ha en los más terribles “espacios” y “tiempos”, no obstante, hubo algo que si me provocó una conmoción, la idea a medio desarrollar de que los sueños pudieran materializarse pues ya estuvieron o estarán… Demasiado fumado para entenderlo pero estaba viviendo en carne propia una especie de materialización o… Locura lúcida.

He decidido no dormir, no puedo soportar otra noche de torturas, de angustia, de absoluto terror. He tomado decenas de cafés y bebidas energéticas, siento mi corazón palpitar aceleradamente y ya no sé si es por las bebidas estimulantes o por el miedo que me provoca pensar en los terribles sueños.

Son las 3:00 a.m. debería estar luchando por mantenerme despierto a pesar de todo lo ingerido pero no es así, estoy en tensión siguiendo la aguda voz que apareció hace unos instantes, no conozco el lenguaje que escucho y no obstante, la entiendo perfectamente, “Frugonma´t Virit´t Tlavirée kurihije” “¿Dónde estoy? ¿Soñando? Debo despertar” Aparece aquí y allá, por el rabillo del ojo, una sombra se mueve, cuando volteo, no está. El sonido de la voz, es nítido y no cesa de repetir lo mismo “Frugonma´t Virit´t Tlavirée kurihije” “¿Dónde estoy? ¿Soñando? Debo despertar”.

No lo aguanto más, salgo corriendo de la casa, las sombras titilan, cielos multicolores, geometría si imposibles, rojo, azul, negro, verde, voces, cientos, quizá miles, empiezan a hablar en lenguas imposibles para la anatomía humana, cacofonía, caos prismático… grito…

 

-Eso es lo que recuerdo, ha sido el peor de los sueños.-

-Es más común de lo que crees tener pesadillas y terrores nocturnos. Nuestras mentes tienen, en ocasiones, una peculiar forma de procesar la información.-

Pareciera que estoy hablando solo, cierto, como sanador, seguramente habrá escuchado esto decenas de veces pero al menos debería de hacer como que escucha y no permanecer en una tonalidad neutra.

-No se sintió como una pesadilla, era como si en realidad viviera cada una de las situaciones, no lo entiendo pero, tampoco puede descartar lo que sentí como si no fuera nada.-

-Ya pasará.-

Evito contestarle, no tiene caso que le cuente de la angustia de sufrir toda clase de horrores inmerso en otro horror.  Solo de pensarlo, mi caparazón exterior se estremece y se torna rojo peligro. Tengo que aceptarlo, es probable que uno de mis dos cerebros esté licuándose y cuando la putrefacción se note, terminaré siendo parte de la muralla exterior  de la colmena. Aunque suene extraño, pensar en eso me alivia un poco, cualquier cosa es mejor antes de saberme nuevamente en una blanda bolsa de agua sufriendo mil terrores…

 

Desperté, debí desvanecerme, por un momento me extraño al no ver el caparazón queloide y entonces… recuerdo…

 

No dormiré…

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