Inversión petrolera

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Francisco Domínguez Servién


La Reforma Energética y sus leyes secundarias representan un cambio de paradigma en el sector energético de nuestro País y significan también la oportunidad de vincular los esfuerzos constructivos de las y los mexicanos.

Por ello, al igual que en el resto de las decisiones fundamentales para el País, es objeto de la mayor relevancia el que todos los legisladores llevemos a cabo una discusión responsable, respetuosa y, más aún, que compartamos información clara y suficiente con la ciudadanía.

Precisamente como parte de las leyes secundarias de la Reforma Energética, hemos venido discutiendo el llamado Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo, que es una de las condiciones que los integrantes del Grupo Parlamentario del Partido Acción Nacional en la Cámara Alta pusimos en la mesa de negociaciones.

Lo hicimos a fin de que el producto de la renta petrolera se vaya a este Fondo, que es un fideicomiso encargado de recibir los recursos y pagar las obligaciones que se generen a partir de las asignaciones y contratos de explotación de petróleo y gas, celebrados entre el Estado y las empresas participantes, incluyendo a Pemex.

De lograrse el aumento significativo pretendido en la nueva producción, los recursos excedentes de este Fondo, que será administrado en un fideicomiso en el Banco de México (Banxico) y que transferirá hasta el 4.7% del PIB al Presupuesto de Egresos de la Federación, verdaderamente se orientarán a lo que necesitamos los mexicanos: al ahorro a largo plazo, a la investigación, al desarrollo tecnológico, la ciencia y la tecnología, a las universidades, a la formación de recursos humanos especializados en la industria petrolera, a la protección del medio ambiente, al Fondo de Pensiones Universal y a los productos de infraestructura.

Queremos ir más allá de los fondos de estabilización existentes; nuestro objetivo es que los recursos petroleros verdaderamente se apliquen para el desarrollo del país y no únicamente para tapar huecos fiscales, esto es, dejar de utilizar los recursos derivados del petróleo únicamente en gasto corriente para llevarlos al escenario de un gasto de inversión y convertir los ingresos petroleros en una palanca fundamental para el desarrollo de los mexicanos.

Una vez que esta Reforma Energética y sus leyes secundarias sean aprobadas quedarán atrás los pretextos: exigiremos que las cosas se hagan y se hagan bien a fin de generar confianza más allá de nuestras fronteras, para atraer los capitales del mundo a la economía mexicana, a fin de estabilizarla.

Los integrantes del Grupo Parlamentario del PAN hemos legislado a favor de una reforma que fije como meta la sustentabilidad, esto es, un Pemex como eje de riqueza para todos los mexicanos, para que México crezca con un manejo más transparente, responsable y objetivo de sus ingresos petroleros y con una visión de largo plazo.

Seremos vigilantes de que así sea.

* Senador de la República e integrante de la Comisión de Energía

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