Johnny Cash

La canción #6

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Fue el primero en tocar para los prisioneros y grabar en las cárceles de San Quentin, tenessee. Foto: Especial

Elvis Presley era pink. Johnny Cash era punk. Y dark. Pero la diabetes le quitó la vida el 12 de septiembre de 2003. En los años noventa muchos llegamos al territorio country a través del punk y el psychobilly. El disco Social Distortion (1992) del grupo hard core de Mike Ness, incluye la vertiginosa versión de “Ring of Fire”, el mayor éxito de Cash. La escribió June Carter, su segunda esposa, la primera canción de country con una sección de metales. Esas trompetas tipo mariachi se le ocurrieron al vaquero gótico en 1963.

Ante todo era un hombre de campo y de fe. Nació en 1932 en Arkansas y creció “cristiano-socialista” a un lado de la vía del ferrocarril. En su ajetreada autobiografía, Cash (1997), describe la vida familiar en la pizca de algodón. “Si camino descalzo en el campo, puedo sentir los ritmos de la tierra en mis huesos. Todo regresa a la tierra.” Seis hermanos en la pobreza, un padre alcohólico, una madre religiosa y su hermano Jack muerto, escapó del mumbo gumbo enrolándose en el ejército. Ya cantaba con su voz barítona, “un don de Dios”, y tocaba la guitarra de manera singular. Le enseñó Peter Barnhill, un amigo al que la polio le atrofió las piernas y los brazos: “De ahí viene mi estilo, tocando el ritmo y golpeando con el pulgar”. El ritmo era el de la marcha del tren que pasaba frente a su casa.

El Hombre de Negro fue un pionero musical. Electrificó la música country, el gospel y el rockabilly en los cincuenta. Fue el precursor del urban y el alt country, y artífice del psychobilly, el estilo que cultivaron The Cramps y The Meteors. La guitarrista Poison Ivy ha dicho que Los Cramps descienden de “One Piece at a Time” de Wayne Kemp y Johnny Cash: “Uh, yow, Red Rider / This is the cotton mouth / In the Psycho-Billy Cadillac”. Por “Folsom Prison Blues” fue el primero en tocar para los prisioneros y grabar en las cárceles de San Quentin, Tenessee y el clásico y fiel compañero de viaje, At Folsom. También fue el primero en destrozar cuartos de hotel en sus arranques de anfetamina, tradición extendida
entre los rockstars. Ese era su talón de Aquiles, las pastas y el alcohol. Es que la primera vez, en 1957, aquella benzedrina lo encendió “como electricidad fluyendo por un foco” que iluminó la oscuridad interna. Siempre se hizo acompañar de guitarristas notabilísimos, como Luther Monroe (creador del boom-chicka-boom) y el gran Carl Perkins, El Rey del Rockabilly, autor de “Blue Suede Shoes”. Con éste también integró el grupo del visionario productor Sam Phillips, The Million Dollar Quartet, junto con Elvis y Jerry Lee Lewis.

A partir de 1994 la carrera de Cash resurgió con bríos. Más de cien producciones discográficas después, en las que canta la historia de Estados Unidos, grabó seis discos extraordinarios en American Records con el productor Rick Rubin, Tom Petty, los Heartbreakers y otros músicos hincados ante sus botas. La película Walk the Line de James Mangold (2005) lo puso de moda y confirmó lo escrito en su biografía: “El perro negro en mí siguió adelante e hizo lo que quiso”.

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