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Foto: Especial

Después de estudiar derecho, José Álvarez (Ciudad de México, 1967) saltó a los medios de comunicación: por más de doce años dirigió estaciones como Radioactivo, Mex DF, Stereorey e Imagen, entre otras. En 1996 realizó  Venus, su primer cortometraje, con el que recibió reconocimientos en los festivales de Morelia, Rotterdam y Toulouse. En 2009 dirigió Flores en el desierto, un filme sobre los huicholes con el que destacó en festivales de Canadá, Colombia, Dinamarca, México, Francia, Suiza y Estados Unidos; con su filme Canícula (2013), una investigación sobre alfareras totonacas y la historia de una escuela de vuelo para niños, Álvarez terminó de consolidarse como un cineasta y fiel defensor del cine documental en nuestro país: “Es probable que en México se haga mejor cine documental que de ficción”, confiesa. Los ojos del mar, su más reciente trabajo con producción de Alejandro González Iñárritu, y que se estrena este fin de semana en la Ciudad de México, retrata a Hortensia, una veracruzana que desde las costas de Tuxpan emprende un viaje por mar y tierra para recuperar testimonios y recuerdos de la tripulación del barco pesquero Black Fin que naufragó en 2011. Poco a poco, el viaje se convierte en una reflexión sobre el sentido de la vida y de la muerte, construida a partir de mitologías y anhelos.

¿Qué te impulsó a hacer este documental, Los ojos del mar?

Teníamos ganas de hacer una película donde el mar fuera uno de los personajes principales y en Veracruz encontramos la historia. Cuando llegamos a Tuxpan, lo primero que conocimos fue a una comunidad grande de pescadores, y en medio de estos pescadores —sobre todo camaroneros y atuneros— encontramos a una mujer que nos llamaba mucho la atención,  en principio porque era la única mujer en este grupo. Comencé a platicar con ella y desde el inicio fue contundente y firme en su conversación. ¿Qué hacía esa mujer entre tantos hombres? Ella dijo que se sentía una pescadora, como los hombres; llevaba quince años trabajando ahí. Y se convirtió en un puente, en el vínculo entre los pescadores y sus familias, pues los barcos salen a pescar y regresan hasta noventa días después. Habíamos visitado a otros grupos de pescadores, pero ninguno con una mujer dedicada a la pesca.

Según tu opinión, ¿qué razón hay para que las mujeres no participen de la pesca?

La pesca es un trabajo muy duro e implica estar mucho tiempo en el mar. Para algunos grupos de pescadores existe una especie de mito que afirma que es de mala suerte subir una mujer a un barco; pero esta es una idea que quizás obedece más a la naturaleza del trabajo y de la relación que se establece en un barco con tantos pescadores hombres. Hortensia nos llamó la atención y nos habló de su vida personal: compleja, accidentada, con una infancia marcada por el abandono y la prostitución, lo cual para nosotros era un punto para mostrar al mundo y a la gente lo que puede representar una mujer en una comunidad de pescadores. Pero hay otro detalle en Hortensia que tiene una carga emocional muy fuerte: ella soltó las amarras de un barco que nunca regresó. Por otro lado tenemos la pesca: nos metimos a filmar la vida y el oficio de los pescadores, que es complejo, rudo y peligroso.

El ingrediente principal para el cine documental es lograr intimidad y cercanía con los personajes.

¿Qué grado de complejidad tuvieron las escenas a bordo de este pequeño barco pesquero?

Las embarcaciones pesqueras o camaroneras son espacios reducidos, barcos pequeños donde viajan entre cinco y siete personas. Subir ahí a un equipo de filmación se vuelve una situación muy compleja, no sólo por el espacio sino por el movimiento del barco. Además de que te puede caer una tormenta o suceder cualquier cosa. Sin embargo, eso nos hizo que tuviéramos un registro y una relación muy estrecha con el oficio de la pesca, con esta soledad en la que viven durante tantos días un grupo tan pequeño de gente. Son como una pequeña familia. Después de estar mes y medio en el barco, regresan, están dos o tres días con su familia y se vuelven a ir. En realidad son unos héroes, unos guerreros.

¿Qué reflejo de México te deja la pesca?

Que México es un país muy rico. He trabajado con los totonacas, con los huicholes, y ahora con esta comunidad de pescadores. En México siempre encuentras historias y personajes. He rodado aquí todas mis películas. Por otro lado, parece fácil llegar a un restaurante y pedir un platillo con camarones, pero lo difícil que es llegar a eso, la batalla que se libra para poder llevar ese plato de camarón es muy complejo y vale la pena contarlo.

¿Por qué dices que en México se produce un mejor cine documental que de ficción?

Siempre he dicho que en México se hace un buen cine documental porque tenemos todos los elementos que se necesitan para hacer buenas películas documentales: tenemos buenos y entrañables personajes, tenemos locaciones únicas y excelentes fotógrafos, con esos tres elementos puedes hacer una buena película. México es un buen país para hacer documental porque hay personajes, locaciones, hay buenos caminos, además de que vivimos dentro de una gran tragedia. México es un país rico para poder hacer una película y te deja satisfecho de poder tener esta intimidad con los personajes que conoces a través de una carrera como documentalista.

Arte digital: Staff La Razón

¿Cuáles son las complejidades de hacer cine documental en México?

Para hacer cine documental en México, en realidad no existen más complejidades que el trabajo de hacerlo en sí mismo, lo cual ya es muy complicado, muy difícil. Hacer una película es muy complicado, requiere mucha paciencia, paciencia de un grupo, porque hay que trabajar en equipo. Hay que tener tolerancia a la frustración. El ingrediente principal para el cine documental es lograr intimidad y cercanía con los personajes. El cine documental también necesita recursos, en el caso de nosotros, abrimos una búsqueda de fondos desde hace más de un año. Creo que la gran complejidad del cine documental es eso, contar con los recursos. Y con el público. Es importante que la gente vaya a las salas a ver cine documental, en México tenemos una buena oferta. Vale mucho la pena dejar a un lado el cine de Hollywood para ir a ver nuestro cine documental. Nuestra realidad es mucho más fuerte que cualquier historia de Hollywood y tenemos muchas producciones importantes. Vale la pena.

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