Kim Clijsters conquistó el Grand Slam

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AP

Kim Clijsters hizo historia el domingo en su regreso tras dos años fuera del tenis para convertirse en la primera jugadora no preclasificada que conquista el Abierto de Estados Unidos _y en la primera madre que gana un torneo major desde 1980_ tras derrotar 7-5 y 6-3 a la novena favorita, la danesa Caroline Wozniacki.

Al terminar el enfrentamiento, Clijsters cayó de rodillas y comenzó a llorar. Lágrimas de júbilo, probablemente mezcladas también con un poco de conmoción. Su hija de 18 meses, Jada, estaba en una suite con un chupón en la boca pero luego llegó a la cancha para participar de la celebración.

¡Adivina qué tiene mamá para ti, primor! Un título de Grand Slam.

La escena del domingo fue muy diferente a la sábado, cuando la victoria de Clijsters en la semifinal sobre Serena Williams fue decidida por un punto de castigo. La jugadora belga, de 26 años, estaba en la línea del fondo mientras veía desconcertada que Williams corría para estrecharle la mano.

El berrinche de Williams pudo ser el tema del domingo en los corrillos del US Open. Pero Clijsters fue la triunfadora. Este fue su segundo título del US Open donde ganó en el 2005 en su pasada aparición en Flushing Meadows.

Algunos podrían decir que el partido fue la madre de todas las sorpresas, pero para cuando llegó a la final, contra la todavía en ascenso Wozniacki, se podía adivinar claramente el desenlace.

Clijsters venció a las dos hermanas Williams en el camino y a otras dos de las principales preclasificadas. Jugó de poder a poder con Venus y Serena y demostró que podía enfrentar el juego paciente de Wozniacki.

“Realmente no era nuestro plan”, dijo Clijsters. “Sólo quería empezar con estos tres torneos y volver al ritmo de jugar al tenis y acostumbrarme al ambiente de nuevo”.

Su último título en el Abierto estadounidense, en el 2005, fue sucedido por una serie de lesiones que finalmente la llevaron a retirarse para criar a su familia.

El partido contra Wozniacki no fue como la semifinal contra Serena Williams, que había estado colmada de puntos cortos y tiros fuertes. Fue más bien un juego de paciencia, que Clijsters demostró que tenía cuando quedó abajo 4-2 en el primer set.

Finalmente, quebró a Wozniacki por cuarta vez para quedarse con ese primer capítulo.

El segundo set fue más fácil y, más pronto de lo esperado, la bebé Jada estaba posando para los fotógrafos en la cancha.

“Ser madre es la mejor sensación del mundo”, dijo Clijsters. “No puedo esperar para pasar las próximas semanas con ella y tener el horario de rutina en casa una vez más”.

asc

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