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De la exposición Trompe-l’oeil, del artista italiano Agostino Iacurci, que concluye este sábado. Foto: Sergio Martínez / Cortesía de Celaya Brothers Gallery

En la Ciudad de México han proliferado galerías emergentes que comienzan no sólo a ser un punto de encuentro con el arte actual, sino que quieren formar parte de la vanguardia. Entre las opciones que podemos encontrar en colonias como Roma, Condesa, Centro, por mencionar algunas, se encuentra Celaya Brothers Gallery (Mérida 241, Roma Norte), un espacio que no sólo muestra el trabajo de los nuevos creadores sino que apuesta por formar parte de la renovación del arte a través de impulsar residencias para creadores, así como asesoría para iniciar colecciones de arte, es decir, gestión cultural. El tiempo juzgará con su propia medida la brecha que ha abierto este proyecto, que desea retar los límites creativos de los artistas que en él participan. Jimena López, manager del espacio, nos habla de esta iniciativa, una de las más sólidas en el país, con apenas tres años de funcionamiento, que ha gestionado proyectos como All City Canvas —hace cinco años— que se realizó en la Ciudad de México y derivó en la creación de varias obras de arte público.

¿Para qué o por qué crear una nueva galería de arte en la Ciudad de México?

La galería fue creada por los hermanos Celaya. Antes de la galería, ellos se dedicaban a generar proyectos culturales que, en principio, no tenían nada que ver con el arte para estos espacios; eran proyectos de arte público o para el espacio urbano. Esto los llevó a conocer a distintos artistas que trabajan sobre todo en las calles, y a partir de esos proyectos se decidió crear la galería en el 2014, y la primera exposición fue con el artista Augustine Kofie, de California; a partir de ahí se ha evolucionado bastante, porque los artistas de la primera ronda se encontraban en un contexto de arte urbano muy marcado y conforme han pasado los años hemos migrado poco a poco al arte contemporáneo, que no tiene nada que ver con el arte urbano.

De alguna manera llevaron el arte urbano a una galería. Es el modo en que conviven el arte contemporáneo y el arte urbano.

En nuestro caso el arte urbano se convirtió en un tema y también una parte de la obra de los artistas. En ese caso tenemos a creadores españoles, italianos y mexicanos que toman los motivos de las ciudades y los trasladan a sus obras de pequeño y medio formato. En relación con el arte contemporáneo y el arte urbano, tratamos de establecer un punto medio. Hemos trabajado con artistas que hacen obras en la calle pero que en la galería usan otro tipo de medios o disciplinas, aunque tengan el mismo concepto o la misma base en su trabajo. Sus medios se extienden desde los muros a una galería.

¿Cuál sería la diferencia de esta galería en la gran oferta que existe en la zona, o en la Ciudad de México?

Nosotros siempre decimos que, con cada proyecto, estamos aprendiendo. No queremos imponer un gusto o una verdad, sino dejarlo abierto a los artistas.

¿Qué sucede hoy en el arte en México?

Estamos muy comprometidos con el arte mexicano. Por ejemplo, la obra de Juan Carlos Coppel, joven creador mexicano, maneja una estética muy simple y nuestro trabajo en la galería tiene este tipo de estéticas. Él es un ejemplo del arte mexicano expuesto en la galería. Por otro lado, hay una tendencia a hablar de la relación del hombre con la naturaleza y el impacto de la tecnología. Laura Meza Orozco es otro ejemplo, ella es egresada de La Esmeralda y forma parte del proyecto SOMA; creemos que los artistas de SOMA están perfilados en un estilo más parecido al de Abraham Cruz Villegas, es decir, más interesados en el arte objeto y en proponer técnicas características de esa línea, como usar cosas de la calle: rejas o distintos materiales. En Celaya Brothers Gallery nos estamos enfocando en este tipo de corrientes.

¿Se vende este tipo de obra? ¿El arte es un negocio?

Sí. De otra forma, nosotros no podríamos seguir funcionando. La venta de arte en México pasa por un buen momento. Ha tenido sus altas y sus bajas con la fluctuación del dólar o la política estadounidense de Donald Trump, pero en general está bien.

¿Qué legado han tenido las residencias?

Nuestras residencias funcionan de la siguiente manera: abrimos una convocatoria o invitamos a los artistas interesados en hacer una interpretación de la ciudad en su obra o para la galería. Por ejemplo, la exposición actual, Trompe-l’oeil, del artista italiano Agostino Iacuri (Foggia, 1986), quien trabaja con formas sintéticas y colores brillantes, y es capaz de manejar múltiples capas de interpretación. Él estuvo como residente y lo invitamos porque, en principio, nos gusta lo que hace, y lo invitamos con la intención de que combinara su estilo e interpretara a la Ciudad de México. Es decir, que la influencia de la ciudad forma parte de esta exposición. Él llegó después del sismo y caminando por zonas como la Roma, hizo que su enfoque se dirigiera a contar historias retratadas desde ese umbral entre la inocencia y el artificio, la serenidad y la catástrofe. La exposición actual surge, entonces, de esos recorridos que él dio, y gracias a su observación de las casas, la arquitectura, las fachadas: de ahí surge la paleta de colores, las formas de las piezas que componen la exposición. Es un homenaje a la colonia Roma en cuanto a arquitectura y, de hecho, algunas de las piezas son plantas cuyo tallo está inspirado en los detalles de la casa en donde tenemos la galería. Las piezas incluyen al menos un detalle de las casas de la
colonia; es un trabajo que es solidario con la gente y con las consecuencias del sismo.

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