La demanda del senador

QUEBRADERO

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La denuncia del senador del PAN, Ernesto Cordero, en contra del candidato a la Presidencia por el Frente, el panista Ricardo Anaya, pinta el tamaño de la crisis de Acción Nacional, no de ahora sino desde hace por lo menos dos años.

Muchos agravios se han presentado bajo los cuales al interior del PAN unos y otros se la han pasado lanzándose culpas. El partido está en medio de una crisis histórica.

Sólo no la ven quienes no la quieren ver. El costo y el rompimiento por la forma en que Anaya alcanzó la candidatura, algunos panistas aseguran que se obsesionó y empecinó, ha traído serias y graves consecuencias. El PAN está, sin exagerar, cerca de seguir con vida o de plano morir.

Es probable que los propios panistas no tengan todavía una idea del tamaño de su crisis. En algún sentido se están desfondando, y lo más delicado es que quizá no están entendiendo ni tomando conciencia, por lo menos por ahora, que están metidos en un lío brutal.

Para el PAN ya no hay camino de regreso. Están viviendo lo que Felipe Calderón predijo cuando ganaron la Presidencia: no vaya a ser que ganemos Los Pinos, dijo, y que perdamos el partido. Sin ser inquilinos de la casa presidencial el PAN está perdiendo todo.

Aunque Ricardo Anaya triunfara en las elecciones, lo cual no sólo se ve contracorriente sino cerca de lo imposible o épico, no se aprecia que el PAN tenga salidas con la deteriorada estructura que actualmente tiene. El partido fue tomado por asalto por Anaya y su gente, las consecuencias están a la vista.

La decisión de Cordero de demandar a Anaya pasa por múltiples interpretaciones. Desde que le está haciendo la tarea al gobierno, y por ende a José Antonio Meade, hasta que por fin se pudieron cobrar las afrentas que les hizo Anaya y su grupo.

Es una demanda que cuesta trabajo verse sólo como una decisión individual del senador. En el viaje inevitablemente se ven en el mismo lance a Felipe Calderón y a los legisladores y militantes del partido, los cuales fueron hechos a un lado por el hoy atribulado joven candidato.

Después de las elecciones, sea cual fuere el resultado, el PAN, como PRD y PRI, deben pasar por algo así como una refundación. A estas alturas de las campañas y en medio del lodo interno y externo, en el PAN no alcanzan a percatarse de lo que se les viene. Están perdiendo el partido y la Presidencia en el mismo paquete.

Con la creación de una singular alianza con el PRD,  se vinieron abajo muchas cosas importantes para los panistas. La izquierda, o lo que queda de ella en el PRD, aliada a la derecha, sigue siendo difícil de entender.

Pensaron que con eso iban a superar a López Obrador y en el camino también al candidato del PRI, que dice que no es del PRI.

Resulta que López Obrador los rebasó no sólo por lo que asegura es la izquierda, sino también por la derecha, la cual mucho tiene que ver con el PAN. Llegó la hora en que se cobraron los agravios.

RESQUICIOS.

Así no lo dijo el lunes Bernardo Barranco, sociólogo en religiones:

López Obrador es quien más ha tratado el tema religioso, ha hablado incluso de una constitución moral. Se ha ido creando en torno a su persona, un culto que tiene que ver con un salto que va rumbo al campo de lo divino. Algunos lo ven como un profeta o mesías; Enrique Krauze hablaba de un mesías tropical.

La pregunta no es sólo si amlo se siente llamado por el pueblo para gobernar, sino si él cree que es llamado también por Dios. Empieza a ser un culto exagerado. Muchos de sus seguidores, muchos de ellos de mayor de edad,  son pentecostales, grupos altamente conservadores. Algunos me dicen que al tocarlo “sienten paz”. El equipo de López Obrador se ha prestado a ello y le han impulsado que lo siga haciendo.

Gane quien gane, los pentecostales son ya ganadores. El pes tendrá al menos 40 diputados por su alianza con Morena.

La Iglesia Católica está cómoda con los candidatos, pero inquieta con el avance de los pentecostales, quienes están con López Obrador.