La deuda pendiente de Juárez

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“No perdamos nada del pasado.
Sólo con el pasado
se forma el porvenir”
Anatole France

En la sociedad debemos asumir que culturalmente estamos en deuda con el pasado, ya que tenemos la responsabilidad moral de conservar el rico legado arquitectónico que recibimos en custodia de quienes nos precedieron. Debemos reconocer que a pesar de las limitaciones económicas se han realizado esfuerzos de conservación tanto públicos como privados, aunque dada la riqueza de nuestra arquitectura patrimonial aún tenemos muchos monumentos históricos que requieren trabajos para su rehabilitación.

En este sentido la Avenida Juárez, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, ha corrido con buena suerte por su afortunada ubicación y porque casi todos sus inmuebles, tanto contemporáneos como históricos, ya han sido atendidos y se encuentran en buen estado. Sin embargo, en el número 58 se encuentra un monumento histórico con una de las más bellas fachadas eclécticas de la capital, que lamentablemente también es una de las más deterioradas. El propio inmueble, mejor conocido como el ex cine Variedades, ya prácticamente no existe por los daños que sufrió con el terremoto de 1985. Solo quedan, además de su soberbia fachada, un par de crujías del siglo XIX y parte del vestíbulo de los años 50. No queda mayor memoria de la que fue originalmente la lujosa residencia de la familia de don Antonio Haghenbeck de la Lama, construida hacia 1885 por los arquitectos Eusebio de la Hidalga y García e Ignacio de la Hidalga y García, y que es un ejemplo representativo de la riqueza y exuberancia del eclecticismo mexicano del siglo XIX y fiel testimonio de cómo vivía la clase acomodada en el porfirismo.

La construcción consta de tres pisos y su elegante fachada de cantera labrada en varios colores, en una concepción formal ecléctica con predominio de elementos neoclásicos. Lamentablemente a mediados del siglo XX fue demolida prácticamente toda la construcción, dejando la primera crujía sumamente alterada. La edificación se conservó, exceptuando el primer nivel que presenta daños en la cantera que van desde la invasión de flora nociva, resanes defectuosos, pulverulencias y cuarteadoras, hasta exfoliaciones, serias afectaciones y faltantes de elementos decorativos. La parte del cine que aún se encuentra en pie presenta serios daños toda vez que ha estado abandonada durante mucho tiempo.

Afortunadamente, un grupo de inversionistas de amplia cultura y sensibilidad adquirió el inmueble del Gobierno de la Ciudad y me fue solicitado elaborar el proyecto ejecutivo para su restauración. El objetivo de los inversionistas está por encima de únicamente obtener un rendimiento económico, dada su conciencia de la importancia de invertir en el patrimonio cultural de México.
Su idea es recuperar el esplendor del monumento histórico, restaurando su extraordinaria fachada, y asignándole al inmueble un uso digno y respetuoso que garantice su sustentabilidad. Enhorabuena!

C.I.A.U.P./ UNAM
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