La estrategia de Trump

VOCES DE LEVANTE Y OCCIDENTE

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¿Para qué cambiar de receta, si me ha funcionado tan bien? Así es como piensa Donald Trump. Durante la primaria republicana, la estrategia del ahora presidente fue muy clara: motivar, con base en una mezcla de retórica xenófoba y de nacionalismo económico, al Tea Party, el ala más a la derecha del partido republicano. Gracias al apoyo de esta base, a la cual se sumarían paulatinamente los evangelistas, Trump derrotó fácilmente a sus 17 oponentes.

Muchos predijeron que en el momento en que se convirtiera en candidato presidencial, Trump moderaría su retórica; sin embargo, su campaña a la presidencia no fue sino la continuación de la primaria. Una vez en el cargo, muchos volvieron a decir que, ahora sí, Trump moderaría su discurso y sus acciones. De nuevo se equivocaron. Por un lado, Trump piensa que sería un error modificar la estrategia que lo llevó al poder; por el otro, no hay nada que busque más el presidente estadounidense que los elogios de su base. Trump es una persona que tiene en alta estima la lealtad. Es por esto que a pesar de haber causado revuelo nacional y haber visto cómo su popularidad se hunde, Trump ha perseguido una serie de políticas altamente impopulares en el país, que, sin embargo, son altamente populares entre sus más fieles seguidores.

Esta semana hemos visto un ejemplo más con el caso de la separación de niños de sus padres en la frontera con México. Dejando de lado la dimensión moral y humanitaria, políticamente es evidente que este es un asunto que pone en peligro la mayoría republicana en el Congreso. La separación de niños de sus padres no solamente genera repulsión y coraje entre demócratas, sino que incluso varias de las figuras más importantes del partido (incluyendo al líder del senado) se han opuesto públicamente a esta política cruel.

Parece ser que Trump detendrá en las próximas horas las separaciones. Sin embargo, es interesante que por varios días, incluso enfrentando enorme presión de su propio partido, Trump se mostró inflexible. El objetivo del presidente es satisfacer a su base. Sin embargo, el presidente ignora o quisiera ignorar que este tipo de políticas no sólo enfurecen a los demócratas, sino que afectan su relación con el ala más moderada del partido republicano. El sistema político estadounidense está tan polarizado, que en elecciones presidenciales, sin importar lo terrible que sea el candidato, pocos serán los electores que pasen de partido a partido. Sin embargo, la dinámica de las elecciones de medio término es distinta. En una elección donde los niveles de participación son bajos, lo que importa es la tasa de participación.

Trump está provocando la tormenta perfecta para la derrota del partido republicano. Por un lado, con este tipo de políticas crueles, ha aumentado el enojo en los electores demócratas, quienes saldrán en masa a tratar de detenerlo; por el otro, los republicanos moderados, opuestos a este tipo de prácticas inhumanas, tal vez no se convertirán de un día a otro en demócratas, mas el día de la elección preferirán quedarse en su casa. Trump aún no ha entendido que en política hay que saber cambiar la receta.

Gabriel Morales

Gabriel Morales

Licenciado en Relaciones Internacionales por El Colegio de México y candidato a doctor en Sociología por la Universidad de Nueva York. Escribe sobre Medio Oriente, política estadounidense y política internacional.
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