La Havana Moon de los Rolling Stones

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La noche del 25 de marzo de este 2016 la historia de la música, del rock y de una nación. Por primera vez los Rolling Stones tocaron en Cuba. Ofrecieron un concierto gratuito al que acudieron, según el personal de la banda, más de un millón de personas, que bailaron, cantaron, lloraron, gritaron y no olvidarán esa velada de libertad.

Esta noche, por única vez en cines, se proyectará el documental de la épica visita de la banda de rock más grande de todos los tiempos a la Isla. Más de mil pantallas a lo largo de 41 países en un mismo horario exhibirán Havana Moon.

“El régimen de Castro prohibió el rock and roll. Prohíbes algo y lo haces un poco más sabroso”, se escucha la voz de Mick Jagger al inicio del filme. “Es la primera vez para ellos y la primera vez para nosotros”. Antes del concierto aparecen en pantalla, tranquilos, pero un poco tímidos (rarísimo) Charlie Watts, Mick Jagger, Ron Word y Keith Richards, en un salón que tal vez es el cuarto del hotel. Y hablan.

Como si fueran los adolescentes de hace 50 años, cada una de sus satánicas majestades pierde ese título y son unos buenos músicos emocionados por tocar en un lugar que ha sido el dentro de la mirada del mundo entero por años. Hablan de cómo surgió la idea, de la forma en que tuvieron que llevar tantas toneladas de equipo en barco, el montaje y su opinión. Richards atina a decir “los Rolling Stones pudieron hacer lo que los gobiernos no pudieron”.

Por su parte Jagger cuenta cómo Obama se les adelantó y llegó una semana antes a Cuba y habló del concierto, “lo mencionó en un acto que era diplomático, entonces creo que Obama fue el maestro de ceremonias de este concierto”.

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Muchas notas se publicaron los días siguientes a la histórica presentación, pero muy pocas (como la de La Razón) nos transmitieron a través de las palabras la emoción y las imágenes de esa noche de rock and roll bajo la luna llena en una repleta Ciudad Deportiva. Ahora es la oportunidad de vivirlo. De ver cómo hombres y mujeres con lágrimas cantaron, ver banderas no sólo cubanas ondeando, niños y ancianos con los ojos bien abiertos, sorprendidos, incrédulos, satisfechos. Ver cómo Cuba no se rindió antes los Rolling Stones, sino que la banda cayó rendida, extrañamente modesta, amorosa y entregada al pueblo cubano.

Un documental maravilloso, emotivo, conmovedor y fundamental. Jagger lo dijo en español al salir al escenario “Buenas mi gente de Cuba, supongo que será una noche inolvidable. Pienso que finalmente los tiempos están cambiando”.

En la oscuridad de la sala

En la década de los ochenta, cuando no había conciertos en México, algunos atrevidos lograron que se proyectaran en algunas salas de cine conciertos de rock. En el Pecime se proyectó a principios de los ochenta Gimme Shelter, lo que fue como ir a un concierto. Adentro la gente bailando, cahuamas y mota corriendo. Todos cantando y brincando. Era lo más cercano a un concierto, y más, de los Rolling Stones. A poco minutos de iniciada la cinta, entraron polis y granaderos y a macanazo limpio a sacar a toda la bola de marihuanos.

En los noventa, la pantalla IMAX de Papalote se estrenó con Rolling Stones Live at the Max, filmada en ese formato durante la gira Urban Jungle. Calidad de imagen impresionante que de nuevo, ya sin mota ni alcohol, pero puso a bailar, gritar, aplaudir y cantar a todos.

Anoche, en la premier de Havana Moon, la audiencia permaneció sentada. Tan sólo unos pocos se atrevieron a aplaudir y moverse un poco sin despegar las nalgas del asiento. Esperemos que esta noche sea diferente y lo disfruten como se merece, como un suceso histórico, y sí, con un poco de nostalgia por esas noches de cine en el viejo Distrito Federal.