La metafísica del candidato

La metafísica de Vasconcelos es, como la de Alfred North Whitehead, autor de Process and Reality, una teoría dinámica de la realidad que va más allá de las ideas de sustancia de la tradición aristotélica. También es, como la de Whitehead, una metafísica que postula a la divinidad para ofrecer una explicación teleológica del universo.

  • Tamaño de fuente: A  A  A  A  

José Vasconcelos publicó en 1929, año en el que compitió por la presidencia de México, su Tratado de metafísica.

Una manera de resumir el libro—tarea difícil ya que, a pesar de llamarse “tratado” no sigue una línea argumental, sino una secuencia de espirales— es que hace un recorrido narrativo que va del surgimiento de la energía primigenia a la aparición de la consciencia.

La metafísica de Vasconcelos parte del dato inmediato de la existencia: de la suya y de la del mundo que lo rodea. Este dato no surge de la observación, sino de la emoción. De ella no se puede dudar —como los escépticos— ni siquiera se le puede poner entre paréntesis —como proponía Husserl—. A continuación se constata el dato incuestionable de que la existencia es movimiento. En un plano más teórico, el filósofo introduce la noción de estructura dinámica para describir la manera en la que se organiza la energía. El átomo, el organismo y el alma son tres formas distintas de organización de una misma energía. Por eso el sistema de Vasconcelos es un monismo.

 

Vasconcelos ofrece una tríada de funciones cognitivas: el descubrimiento —meta de la ciencia—, la invención —propia del arte— y la síntesis —que es el fruto de la filosofía en su sentido más amplio—. De aquí propone una clasificación de las ciencias en la que la estética, la mística y la teodicea ocupan los estratos superiores

 

El concepto de revulsión permite explicar la existencia de diversos órdenes a partir de una misma sustancia. El diccionario define revulsión como “un cambio importante en una situación que generalmente produce efectos favorables”. Por medio de revulsiones, la creación primitiva se eleva para alcanzar a Dios. Lo más simple se hace más complejo, lo más disperso se hace más unitario, lo más corriente se hace más valioso, y al final, la parte se reintegra al Todo.

El filósofo José Vasconcelos en una imagen de archivo.

Vasconcelos distingue tres órdenes de lo que hay: la estructura física, el organismo biológico y la conciencia humana. Estos tres órdenes están montados uno arriba del otro en una progresión de la energía original, que cuando alcanza su cumplimiento en uno de los órdenes, cuando se formaliza en esa dimensión, da un salto y construye un nuevo orden en el que tendrá que encontrar las formas que le permitan llenar el vacío de realidad que se ha creado en el momento en el que dicho orden surgió. Las formas, en cada caso, son temporales. Una forma es una manera en la que la energía se condensa, pero la energía no puede quedar estancada en una forma. Tarde o temprano, las formas serán inútiles y todo lo que hay se reintegrará al estado divino. En su ascenso, los seres adquieren valor desde el punto de vista del observador. Para nosotros, una escultura vale más que un bloque de mármol porque la escultura ha añadido a su materia el toque humano. El valor, para Vasconcelos, es la capacidad de combinar el influjo de uno o más órdenes de energía. El valor más alto es la belleza, porque ella es “la facultad de transfigurar y transubstanciar formas y esencias para revivirlas en el plano divino”.

En su Tratado de metafísica Vasconcelos ofrece una teoría del conocimiento que parte de sus consideraciones metafísicas. Hay varios tipos de conocimiento válido, no podemos quedarnos sólo con el conocimiento racional, definido como creencia verdadera justificada. Hay otras maneras de penetración de la realidad que no son creencias, sino emociones, y que no están justificadas, porque no son racionales. El autor distingue tres maneras del conocimiento: el antenal—propio de los seres vivos más primitivos—, el racional —que poseen los mamíferos superiores— y el emocional —el más profundo—. Los humanos disponemos de estos tres tipos de conocimiento. Así, Vasconcelos ofrece una tríada de funciones cognitivas: el descubrimiento —meta de la ciencia—, la invención —propia del arte— y la síntesis —que es el fruto de la filosofía en su sentido más amplio—. De aquí propone una clasificación de las ciencias en la que la estética, la mística y la teodicea ocupan los estratos superiores.

 

En su Tratado de metafísica Vasconcelos ofrece una teoría del cono-cimiento que parte de sus consideraciones metafísicas. Hay varios tipos de conocimiento válido, no podemos quedarnos sólo con el conocimiento racional, definido como creencia verdadera justificada

 

La metafísica de Vasconcelos es, como la de Alfred North Whitehead, autor de Process and Reality—publicado en 1929, como Tratado de metafísica— una teoría dinámica de la realidad que va más allá de las ideas de sustancia de la tradición aristotélica. También es, como la de Whitehead, una metafísica que postula a la divinidad para ofrecer una explicación teleológica del universo. Las coincidencias entre Vasconcelos y Whitehead no se limitan a sus sistemas: los dos son filósofos casi olvidados.

Guillermo Hurtado

Guillermo Hurtado

Filósofo, investigador.
Guillermo Hurtado

Latest posts by Guillermo Hurtado (see all)

Compartir