La mudanza a Chetumal

DE TOUR

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En este periodo, difícil resulta escuchar, leer cuestionamientos sobre las decisiones que ha tomado el virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador. Todo en este momento es reconocimiento, loa, lisonja, incluso. Y más allá de reconocer que ganó la elección con un inmenso respaldo popular y que algunas de sus decisiones son acertadas, también hay que advertir de aquellas que no parecen serlo.

Ya se anunció que dentro de sus políticas de austeridad y de replanteamiento de la administración pública, se mudarán la mayoría de las secretarías de Estado, hoy en la Ciudad de México, a distintas ciudades en el país. Y la primera en hacerlo, será la Secretaría de Turismo que se irá de Mazaryk a Chetumal. Una decisión cuestionable desde distintos ángulos.

Chetumal, la capital del estado de Quintana Roo, es una ciudad poco desarrollada. Su economía afectada desde los tiempos en que las fronteras del país se abrieron –al estar en la frontera con Belice, fue próspera en tanto se comercializaban ahí productos de importación de manera legal… y no tanta. Después de cambiar el modelo económico, su debacle fue rápida y, lamentablemente, los empresarios de la zona no supieron subirse al tren del progreso que significaba Cancún y el norte del estado. Paso a ser una ciudad dependiente de la burocracia estatal. De venderle al gobierno local; de trabajar en alguna dependencia gubernamental. Una de las razones que se argumentan para el cambio es la de generarle una mejor economía. Que crezca su Producto Interno Bruto gracias a los casi cuatro mil burócratas que trabajan hoy en la Sectur. De mantener, pues, la dependencia gubernamental, en lugar de invertir en que desarrolle su producto turístico y se sume al éxito de los destinos del norte de esa entidad. El asunto es que Chetumal no cuenta con la infraestructura para albergar a la Sectur. No hay siquiera un edificio que pueda albergar de manera funcional a la dependencia. No hay vivienda para cuatro mil personas que laboran en Sectur y sus familias. No hay los suficientes servicios para una demanda de tal magnitud.

Y no hay inversión privada que pueda entrarle a satisfacerla.

La conectividad aérea de Chetumal es limitada. Para los que tienen que ver con asuntos en la Sectur y no sean de la zona, llegar a la ciudad no será sencillo. Difícil, muy difícil que miles de familias de los trabajadores de esta dependencia acepten el traslado a la capital quintanarroense. Lo que suceda con el Consejo de Promoción Turística de México, con una interrelación constante con Sectur, es una incógnita.

¿Que Chetumal y el sur del estado requieren de mover su economía?

Por supuesto; pero esta no parece ser la mejor manera. Se estima que el costo de la mudanza será de alrededor de cinco mil millones de pesos. Si ese dinero público se destinara a invertir en infraestructura y desarrollo del producto turístico de Chetumal y el sur de la entidad, redundaría en mayores beneficios. Muchos más que seguir promoviendo que vivir fuera del presupuesto público es vivir en el error.

Gerardo García
Gerardo García

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