¿La muerte de la solución de dos Estados?

VOCES DE LEVANTE Y OCCIDENTE

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la luz de los eventos en Gaza y del traspaso de la embajada estadounidense a Jerusalén, decenas de intelectuales de izquierda (incluidos algunos en México) publicaron en las últimas semanas artículos en los que nos cuentan que la solución de dos Estados, Israel y Palestina, ha muerto. Entre ellos están A.B. Yehoshua y Gideon Levy, dos de los más prominentes intelectuales israelíes de izquierda.

Nos dicen que la colonización de los territorios palestinos es tan profunda que es imposible pensar en la evacuación de cientos de miles de israelíes y que es tiempo de concebir nuevos escenarios. Ninguno de estos intelectuales presenta una solución alternativa viable, excepto la fantasía de un solo Estado democrático; nos hablan entonces de parches, de confederaciones, de soluciones temporales. Nadie más contento que la ultraderecha israelí, que después de dos décadas ha conseguido lo impensable: convencer a sectores de la izquierda (israelí e internacional) de que la formación de un Estado palestino es imposible. Es interesante que esta discusión siempre se tiene en términos abstractos y, en el caso de los artículos en periódicos nacionales, sin datos duros. Ante el dominio de la derecha israelí, la victoria de Trump y la continuación de la construcción en los asentamientos es fácil bajar las manos; más difícil es hacer una investigación seria de lo que sucede en el terreno. Así que vayamos a los datos.

La población en los asentamientos representa sólo 4% de la población total de Israel y el crecimiento poblacional se ha alentado estrepitosamente en los últimos años. Mientras en 1996 el crecimiento anual era de 10.3%, hoy es de 3.4% (casi igual al resto de Israel). Más interesante es que, mientras en 1996 dos tercios del crecimiento poblacional eran nuevos colonos, hoy en día es sólo alrededor del 16%. Es decir que son pocos quienes continúan uniéndose al proyecto colonial. Más aún, 43% del crecimiento natural de los asentamientos se concentra en dos asentamientos (Modiin Illit y Beitar Illit), ambos asentamientos de judíos ultraortodoxos (que no son colonos ideológicos), que se encuentran pegados a la frontera y, por tanto, pueden ser fácilmente incorporados a Israel en un acuerdo de paz. Más aún, los asentamientos han sido un fracaso económico. Más de 60% de los colonos trabaja en Israel y el resto son maestros, es decir que pocos de ellos perderían sus trabajos en caso de que se evacuaran sus asentamientos. No hay un solo sector industrial importante en los asentamientos y en las pocas fábricas que hay los trabajadores son palestinos. Además, la mitad de los asentamientos tiene una población de menos de 1,000 personas y sólo 15 de ellos (casi todos pegados a la frontera con Israel) tienen más de 5,000 pobladores. Todos estos datos nos indican lo contrario de lo que la ultraderecha nos quiere hacer creer. Los colonos han sido incapaces de crear asentamientos grandes, ideológicos, alejados de la frontera de Israel y económicamente independientes, que supondrían el fin de un Estado palestino. Un acuerdo de paz es hoy posible y significaría la evacuación sólo de una minoría de los pobladores judíos en Cisjordania. Para que esto suceda, en lugar de estar haciéndole publicidad gratis a los colonos, debemos ser claros.  Hay sólo una solución viable: dos Estados para dos pueblos.

Gabriel Morales Sod

Gabriel Morales Sod

Gabriel Morales Sod es licenciado en Relaciones Internacionales por El Colegio de México y candidato a doctor en Sociología por la Universidad de Nueva York. Escribe sobre Medio Oriente, política estadounidense y política internacional.
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