La nueva Constitución y el mismo régimen

VIÑETAS LATINOAMERICANAS

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Este fin de semana la Asamblea Nacional en Cuba debatió el anteproyecto de la nueva Constitución, que tras una serie de foros de discusión en las bases, será aprobada y sometida a referéndum a fines de este año o principios del próximo.

Los medios de comunicación han destacado las principales novedades del documento: eliminación del “comunismo” como finalidad de la sociedad socialista, matrimonio igualitario, aceptación de la propiedad privada y del mercado, limitación del mandato presidencial a dos quinquenios, introducción de los cargos de Primer Ministro y gobernadores provinciales…

La reforma es calificada de “total”, ya que modifica 113 de 224 artículos, elimina 11 e introduce 87 nuevos. Más del 50% del texto constitucional previo, el de 1992, reformado mínimamente en 2002, ha sido alterado. De manera que a partir de ahora Cuba será regida por esta Constitución de 2018, que acomoda más plenamente la normatividad jurídica de la isla a la realidad nacional e internacional del siglo XXI. El cambio social de los últimos años, marcado por el crecimiento del sector no estatal de la economía, adquiere, finalmente, rango constitucional.

Sin embargo, la reforma se produce luego de una regulación del “trabajo por cuenta propia”, la denominación que adquiere en Cuba la propiedad personal y familiar, que si bien no dificulta la multiplicación de negocios les impide consolidarse hasta alcanzar la categoría de pequeñas y medianas empresas. La legislación complementaria, en materia de derechos económicos, precede a la Constitución y establece límites precisos para el desarrollo del sector no estatal. Otras leyes, como la electoral, la de ciudadanía o la de medios, traducirán esos límites en sus respectivas esferas.

Lo mismo podría decirse de los derechos civiles que se flexibilizan con el matrimonio igualitario y el rechazo a la discriminación racial, sexual o religiosa. La ausencia de un marco jurídico apropiado para el ejercicio de la libertad de asociación y expresión, impide que las comunidades agencien sus propias demandas en la esfera pública. El avance hacia una mezcla de pluralismo civil con homogeneidad política es evidente y augura una alta conflictividad, en los próximos años, toda vez que las libertades públicas seguirán penalizadas.

La nueva Constitución modifica el funcionamiento del Estado cubano en varios puntos, a veces contradictorios: mantiene la territorialidad municipal y agrega gubernaturas provinciales; divide el poder ejecutivo nacional en tres cargos (Primer Secretario del Partido Comunista, Presidente y Primer Ministro), pero preserva el unipartidismo. El nuevo texto también refuerza la renovación generacional por medio de la limitación del cargo de presidente a dos quinquenios y el requisito de que sólo los menores de 60 años pueden acceder al mismo, aunque mantiene el sistema de elección indirecta y candidato designado a la presidencia.

Rafael Rojas

Rafael Rojas

Historiador, internacionalista.
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