La profesora ahora será la víctima

QUEBRADERO

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Si algo ha provocado la liberación de Elba Esther Gordillo, es confusión y un sinfín de especulaciones. Partiendo de que nada es casual, llama la atención que la maestra haya sido liberada la noche anterior a que el TEPJF le haya entregado a López Obrador su constancia como Presidente electo.

El tema es un galimatías que pasó por violaciones a la ley y por el uso político y discrecional de las instituciones de justicia. Materialmente, el sexenio inició con la mediática detención de la afamada profesora y va a terminar con su liberación.

Elba Esther Gordillo está libre por “falta de pruebas”. Como dice el doctor Raúl Trejo: “queda claro que a la PGR no le bastaron cinco años para fundamentar el caso”.

Raúl Trejo apunta: “lo que pudo ser un error en la acusación no significa que la profesora sea una blanca palomita, concentró mucho poder y lo llegó a manejar a su antojo”.

La maestra se entendió con Carlos Salinas, que fue quien la puso, como asegura el resucitado Bartlett, cuando era el titular de la SEP, con Zedillo, con Fox y con Calderón. Empezó a tener mas relación con el poder que con aquellos y aquellas a quienes representaba. Al final, fue el poder quien la puso y fue el mismo poder el que la quitó.

Lo que queda claro es que todo indica que la acusaron sin pruebas. Parece que la detuvieron sin tener elementos legales para ello; o hicieron, como ha venido sucediendo, pésimamente las cosas.

Quizá lo único que querían era encerrarla para hacerla a un lado en su objetivo de diseñar la Reforma Educativa, a la cual era público que la profesora se oponía. Bajo el uso absoluto del ejercicio del poder, pudo ser que no pasara por su soberbia y su cabeza lo que podía pasar en seis años.

Perdieron la Presidencia, el sexenio está terminando bajo el mayor descrédito, en medio de claros casos de corrupción y nulos niveles de credibilidad. A esto se suma la posibilidad de que deroguen la reforma que, en algún sentido, fue uno de los motivos por los cuales se metió a la profesora a la cárcel.

Todo terminó exactamente al revés de lo que nos dijeron hace cinco años que iba a suceder. Lo más grave de lo que está pasando, es el hecho de que no vamos a saber si la profesora es responsable de los delitos por los que fue detenida. Había serias denuncias en el sentido de que estaba utilizando, para su uso personal, el dinero de las cuotas sindicales de los trabajadores del SNTE.

Desde que Peña Nieto fue Presidente electo, a lo largo de esos farragosos meses entre esta fecha y la toma de posesión, quienes iban a gobernar se dedicaron a señalar severamente una y otra vez a la maestra. La imagen de Elba Esther no podía ser más mala, hubiera motivos o no para ello.

La oposición de la profesora a la Reforma Educativa pasaba más por una lucha por el poder y control, que por una revisión de contenidos y objetivos. Los temas eran, entre otros, las evaluaciones de las y los maestros; y las plazas.

No fue casual que la reforma empezara por la revisión y los cambios administrativos; se trataba de tener el control para echar a andar lo que llamaron la primera generación de reformas.

Parece que nunca podremos saber si Elba Esther se oponía a la reforma con convicción y razones; o todo se remite a que no se entendió, con todo lo que esto significa, con Peña Nieto, como sí lo hizo en sexenios anteriores.

El desenlace de este asunto es fatal. La profesora, que empieza a estar echada para adelante, ha convocado a una conferencia de prensa el 20 de agosto.

Va que vuela para ser la víctima y para que, al mismo tiempo, se le vaya acercando a ya saben quién. Los suyos ya están en esa ruta.

RESQUICIOS.

Por lo que se ve, se les fue una mano de seis dedos en los libros de texto de matemáticas. No sólo esto; también hay errores o erratas de dedo, de sentido y acentos, nos dice la especialista en lenguaje Paulina Chavira.

Javier Solórzano Zinser
Javier Solórzano Zinser

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