Las alianzas y sus saldos

SOBRE LA MARCHA

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Morena sumó a dos antípodas para arrasar. El Partido del Trabajo, negocio socialistoide-troskista, pero rentable; rémora que conservó su registro nacional en 2015 gracias a una manchicuepa jurídico-electoral del PRI. Nadie sabe para quién trabaja.

El segundo socio moreno fue el Partido Encuentro Social. Un amasijo conservador, confesional, pescador de figuras populares contratadas como candidatos para crecer en cobertura y, presupuesto, por supuesto. Los aliados de AMLO ganaron todo.

El PES puede perder su registro como partido político nacional al no alcanzar 3 por ciento de la votación nacional. Sin embrago, a partir del 1 de septiembre tendrá 58 diputados; más que el PRI (42), que se convertirá, por tamaño, en la quinta bancada durante la LXIV Legislatura. El PT será la tercera fuerza política, con 61 legisladores; la del PAN pasará de 108 a 79 y Morena gozará de 193. La sociedad Morena-PT-PES será una aplanadora legislativa, con 312 representantes. 

La alianza cupular PAN, PRD y MC cosechó lo que sembró: dispersión del voto con un candidato presidencial tóxico para el panismo y grosera imposición para el perredismo residual. Votos amarillos para Ricardo Anaya en la presidencial no llegaron. La fracción del PAN en San Lázaro se reducirá de 108 a 79; la del PRD, de 53 a 23 diputados, y Movimiento Ciudadano crecerá de 21 a 26.

El arreglo en la cúspide azul-amarilla minó sus bases, perdió cabezas, sus grandilocuentes enunciados de campaña caducaron pronto y escandalosamente. La alianza Por México al Frente, que hoy suma 182 legisladores tendrá, en caso de mantenerse juntos (cosa poco probable, de cara a las vendettas por venir en cada partido), 128 miembros en San Lázaro y 38 en el Senado. Sociedad costosa y perdedora. De políticos muertos.

La peor parte se la llevó el PRI y por asociación, el Partido Verde y Nueva Alianza. Los tricolores pasarán de 204 legisladores a 42, el PVEM bajará de 38 a 17 y Nueva Alianza de los 12 actuales a sólo uno y pierde su registro. Auténtica hecatombe, supervivencia comprometida, peso nulo en el futuro inmediato.

Los sobrevivientes del hundimiento del PRI-tanic son, entre otros, Jorge Carlos Ramírez Marín, Claudia Ruiz Massieu, Carlos Aceves del Olmo, Vanesa Rubio, Miguel Ángel Osorio Chong, Ana Lilia Herrera, Pedro Pablo Treviño, Beatriz Paredes, Nuvia Mayorga, Rubén Moreira y Eruviel Ávila.

Ellas y ellos, más los 13 gobernadores priistas que quedan, conducirán los botes salvavidas para recoger a una histórica militancia, al voto duro que garantizaba 10 millones de sufragios, clientes electorales a prueba de decepción; engaño y hurto, una especie en vías de extinción.

En el PAN se avecina la revancha gandalla; en el PRD, el éxodo final; en el PVEM, la liquidación de la franquicia; Nueva Alianza reprobó; MC a mudar de patrón. Al PRI, el juicio final. Los sobrevivientes tendrán la ingrata tarea de sepultar al otrora partidazo.

Carlos Urdiales

Carlos Urdiales

Chilango desde 1964, comunicólogo con aspiraciones periodísticas. Formado en la radio informativa, madurado en la televisión y feliz en la prensa impresa. Disfruto el reto de las redes sociales y los nuevos formatos multiplataforma. Nada me deja de asombrar, nada doy por sentado. La compleja realidad, simplifica la vocación que no claudica. Gracias siempre por leer.
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