Las Claves

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Su nombre verdadero, Jasmine Lucilla Elizabeth Jennifer van den Bogaerde (Reino Unido, 1996): conocida en el mundo del espectáculo como Birdy. Belleza tímida y un poco frágil que produce arrobamiento en los escenarios. Voz de soprano y talentosa compositora, aprendió a tocar el piano a los siete años, a los ocho empieza a escribir sus propias canciones. Padre escritor y madre pianista. Ascendencia inglesa, belga, escocesa y de Holanda, familia miembro de la nobleza británica. El gran actor Dirk Bogarde (1921- 1999) fue su tío. Jasmine creció en un ambiente de refinada elegancia y apego a los valores culturales anglosajones. En 2008, con 12 años, ganó el concurso de talentos musicales Open Mic UK. La canción “Skinny Love” (Bon Iver) la introdujo al mundo de la música: éxito en Europa y seis veces Disco de Platino en Australia. Su álbum debut, Birdy (2011), se situó en el número uno del Top 10 Songs de Australia, Bélgica y Países Bajos. Jasmine Lucilla Elizabeth Jennifer: Birdy vocaliza como un ángel.

Beautiful Lies, tercer álbum de Birdy —los anteriores: Birdy (2011) y Fire Within (2013)—: muestrario de rock alternativo, indie pop y modulados fragores de folk. Catorce temas rubricados por la joven británica en colaboración con Jamie Hartman, Conrad Sewell, Melissa Bester y Steve Mac, entre otros. Intervención de varios productores: Jim Abbiss, Tim Bran, Al Shuk, Roy Kerr y la misma Jasmine van den Bogaerde. Frondas melódicas-armónicas de elocuente timbre en que Birdy construye sensuales salmos vocales.

“Growing Pains”, “Shadow”, “Deep End” y “Lost it All” transitan por disposiciones pop en diálogo con apuntes alternativos y cierta atmósfera folk. “Keeping Your Head Up” suscribe resonancias indie desde una exaltación instrumental que las inflexiones de Birdy escoltan con puntual oficio. Punto y aparte en “Wild Horses”: las percusiones introducen compases de soliviantado acento escoltado por sintetizadores y coro que secundan las incitantes recitaciones de la vocalista inglesa. “Lost it All”: piano que teje un ostinato sobre el motivo melódico que la intérprete glosa desde apacible dicción escoltada por puentes de cuerdas en bojeo barroco.

Merodeos indie/pop en “Silhouette”, “Unbroken”, “Hear You Calling” y “Save Yourself”. Bajo eléctrico protagónico con guiños funk en la orquestación de “Lifted”. Provocativa fonética en “Words”. “Take My Heart”: incitante prólogo de rumorosas cuerdas y prudentes clústeres de piano que dan entrada a Birdy, quien declama la melodía apelando a las pausas y a los silencios. La balada se empina, revolotea con suave prosodia sobre las estaciones: tonada abstraída, resguardada en lenidad armónica que suscribe intervalos melódicos irrepetibles. Las pronunciaciones de Birdy dialogan con la niebla y se refugian en el advertido tornado. Beautiful Lies: cánticos ineludibles. Un ángel canta.

Carlos Olivares Baró

Carlos Olivares Baró

Carlos Olivares Baró es columnista fundador de La Razón. Ha publicado la novela La Orfandad del Esplendor y el libro de textos periodísticos Un Sintagma por Aquí, un Estribillo por Allá. Profesor universitario y conferencista de música y literatura en varias instituciones culturales de México. Sus textos han aparecido en publicaciones de España, Cuba, Puerto Rico y México. Publica en este diario semanalmente las columnas de reseñas y comentarios de discos y libros, El Convite y Las Claves.
Carlos Olivares Baró

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