Las revoluciones durmientes

VOCES DE LEVANTE Y OCCIDENTE

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siete años del inicio de la Primavera Árabe podemos decir que, con excepción de Túnez, y esto aún queda por verse, las revoluciones en  Medio Oriente fracasaron. El poder sigue concentrado en las manos de los mismos (Al Assad, el rey jordano) o en manos de otros que, aunque con otros nombres, no son sino los mismos (por ejemplo, el caso egipcio).

A siete años de la Primavera Árabe podemos decir que Medio Oriente es menos democrático, menos libre y más desigual. Sin embargo, por más que reyes, ejércitos y dictadores hayan logrado sobrevivir, derrotar a la revolución y concentrar el poder, las demandas y movimientos que llevaron a la Primavera Árabe siguen presentes. La realidad demográfica y económica es imparable.

El 65 por ciento de la población de la región tiene menos de 30 años y muchos de estos jóvenes cuentan con buenos niveles de educación; sin embargo, las tasas de desempleo juvenil en algunos de estos países llegan a 40 por ciento.

Las reformas cosméticas que promueven sus gobernantes no son sino parches para una presa que está apunto de desbordarse. El fracaso del movimiento egipcio, que logró la primera elección democrática en la historia del país, sólo para ver cómo su lucha culminó con un golpe de Estado del ejército, y la represión brutal del régimen de Al Assad, sin lugar a dudas desalentaron a estos jóvenes. Muchos de ellos no creen que la movilización sea una manera efectiva de lograr el cambio. Algunos se han unido a movimientos religiosos, que sirven como redes de empleo y provisión de bienes. Sin embargo, millones más están a la espera de una ventana de oportunidad para volver a salir a las calles. Y es que si tienes un título universitario y no has trabajado en los últimos cinco años, o sólo consigues empleos temporales en el área de servicios, ¿qué puedes perder con salir a manifestarte?

A pesar del fracaso de la Primavera Árabe, en la región hay la sensación de que las movilizaciones masivas tuvieron un efecto; que si tan sólo hubieran sido mejor planeadas, promovido nuevas constituciones, tomado los parlamentos, el resultado habría sido diferente. Y es que la calle árabe y las mezquitas, el viernes, después del rezo, siguen siendo la herramienta más importante para estos jóvenes.

Este año, miles de iraníes salieron a las calles a manifestarse en contra del gobierno; y esta semana las clases medias y bajas han salido en masa en Jordania a manifestarse en contra de las medidas de austeridad del régimen. Parece que el desempleo y falta de oportunidades pesan más que el escepticismo de miles de personas que vieron fracasar la revolución. Esta nueva lucha generacional se dará en la calle.

Gabriel Morales Sod

Gabriel Morales Sod

Gabriel Morales Sod es licenciado en Relaciones Internacionales por El Colegio de México y candidato a doctor en Sociología por la Universidad de Nueva York. Escribe sobre Medio Oriente, política estadounidense y política internacional.
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