Lo mejor del 2015

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Disco: Wilco, Star Wars
Wilco continúa siendo el secreto mejor guardado del rock estadunidense. Pese a los grammys, la amistad con Obama, las colaboraciones con titanes como
Billy Bragg, la popularidad de la banda en México es reservada. En los últimos años, los trabajos de Wilco no han gozado de la recepción crítica de sus primeros trabajos. Para festejar sus veinte años sacaron al mercado dos compilaciones. Alpha Mike Foxtrot, rarezas del 94 al 2014, que no fue bien tratado por los analistas. Y What’s your 20?, un repaso a sus dos décadas de vida. Todo indicaba que la banda se había instalado en la comodidad que otorgan veinte años de trayectoria. Entonces le callaron la boca a todo mundo con Star Wars. Un disco a la altura de Yankee Hotel Foxtrot y A Ghost Is Born. Una obra maestra. Ya no es alt country, o country noise. Es la prueba definitiva de que más que practicantes de un género, son una banda con sonido propio. El Sonic Youth de la presente generación.

Concierto:
Primal Scream, Vive Latino

Algunos me escupirán por semejante aseveración, pero no es ninguna baladronada, los que estuvimos presentes pudimos constatarlo. Nos pasó por encima una aplanadora de decibeles, malditismo y belleza (la de la bajista). Primal no permitió que la audiencia dejara de moverse un solo momento. Un estallido de canciones sin misericordia para recordarnos que continúan siendo una de las mejores bandas del planeta. Sin duda lo mejor del festival. Tras esta avalancha de sonido me fui a ver a Pixies sólo para constatar que el Vive 2015 había concluido. Primal Scream lo mató.

Libro: Don Carpenter, Los viernes en Enrico’s (Sexto Piso)
Lo único que provoca esta novela, para los que nos dedicamos a la literatura, es envidia. Con una estructura espectacular desarrolla a cuatro personajes, desbarata sus vidas y los retorna al punto de partida. Por supuesto con las transformaciones emocionales que corresponden. Para concluir con una mansa calma. Y pensar que este texto estuvo perdido varias décadas. Terminado por Jonathan Lethem, su mano apenas si se percibe. El momento de descubrir a Carpenter para los lectores en español ha llegado. Las grandes obras nunca mueren. Y ésta esperó años para desplegar su conquista. Una lección de que cualquier tema puede construir una gran historia, incluso el camino hacia la literatura, con toda la pedantería que supone.

Película: Paul Thomas
Anderson, Vicio propio

La novela de Pynchon era delirante, en el papel uno puede hacer lo que se le antoje. Pero llevar ese delirio al cine es otro pedo. Con una maestría que apabulla, Paul Thomas reprodujo, y además poniendo su propio toque, la conspiración americana en la que Pynchon es el rey absoluto. La historia, la narrativa, pero sobre todo el reparto que escogió Anderson hacen el resultado alucinante. Aquí por fin Joaquín Phoenix escapa a su personaje de Johnny Cash y encarna a uno de los detectives más pinche genuinos de la novela negra. Mariguano, enamoradizo y violento a expensas de la conjura. Una película que expulsó a varios espectadores de la sala, pero a los que nos quedamos nos cambió la vida.

Cómic: BEF, Uncle Bill
Esta novela gráfica posee muchas virtudes. Su autor la publicó en honor al centenario de William Burroughs (fue el único que le dedicó un homenaje). Y funciona en distintos niveles. Como una especie de autobio en clave, y como la búsqueda posmo de Burroughs en nuestro país. Nadie ha conseguido llevar al cómic una historia beat como Bernardo Fernández. Ni siquiera los dibujantes gringos. Lo cual es un enorme, enorme mérito. El autor plantea un hipotético encuentro entre su abuelo y Bill en el df. Sin duda es el mejor libro de cómic que se publicara en nuestro país el año pasado. Y se dio a partir de una historia marginal. Lo que demuestra que en la novela gráfica no está nada asentado. Y que los mejores productos salen de la pluma de exploradores como bef.

Serie: Vince Gilligan,
Better Call Saul

Si nunca segundas partes fueron buenas, menos los spin-off’s. Y los dos primeros capítulos de esta serie, que comienza lenta, podrían reafirmar esta idea. Se podría pensar que Vince está sobrexplotando el triunfo de su anterior trabajo. Pero basta ver el capítulo seis para darnos cuenta de que estamos ante puro y duro Breaking Bad. Podrán decir que tal o cual serie es superior, quizá técnicamente, pero en cuanto a relato, Better Call Saul es la cumbre de la senda del canalla. Y ante eso no hay juegos de tronos o espejos negros o negros naranjas que compitan.

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