Los 2,000 muertos

  • Tamaño de fuente: A  A  A  A  

Dos agentes de la dirección de aduanas de Estados Unidos que operaban en México fueron interceptados en la carretera entre Querétaro y Monterrey a la altura de San Luis Potosí. Resultaron emboscados por un grupo de delincuentes que disparó contra la camioneta que conducían. Uno de ellos murió y el otro resultó herido.

La tardanza en conocer sus nombres y adscripciones, así como el desconocimiento actual sobre los detalles que enmarcaron el ataque, incluso de su destino (primero se dijo que iban a Monterrey y luego se confirmó que en realidad habían ido a San Luis Potosí, donde está la academia de formación de la Policía Federal, y fueron emboscados cuando regresaban a México), confirmó que se trataba de personal de inteligencia estadounidense, que opera legalmente en el país como parte de diversos convenios en las áreas de seguridad, pero que, como se comprobó también en el ataque, iban desarmados (lo que ya ha provocado que se comiencen a asignar custodias armadas de la Policía Federal a los principales agentes estadounidenses en el país).

En medio de todo tipo de reacciones en la Unión America, el jefe del Comando Norte de Estados Unidos y uno de los militares de más alta graduación en ese país, James A. Winnefield, escribió en su blog oficial: “debemos recordar que mientras nosotros perdemos a un agente de la Oficina de Inmigración y Aduanas, nuestros colegas mexicanos han perdido cerca de dos mil elementos de las fuerzas de seguridad y más de 30 mil civiles en los pasados cuatro años”. Y reconoció que en esta batalla se juega la Seguridad de América del Norte.

El Comando Norte de Estados Unidos es el responsable, desde el punto de vista militar, de la seguridad interior de Estados Unidos. México y Canadá forman parte de las zonas de interés y operación de ese comando.

¿Por qué hemos perdido dos mil elementos, como dice Winnefeld, y no pasa nada? El punto está en la ausencia de policías estatales y municipales, en su debilidad institucional, en el hecho de que han sido permeadas por el crimen organizado y sus elementos quedaron atrapados, en la mayoría de los casos por sus propias complicidades, en la guerra de los cárteles y las pandillas.

El problema es que el gobierno federal reconoce como confiable sólo a 8% de los policías estatales y municipales. Y sólo el 11% de esas policías ha recibido algún tipo de capacitación.

Tiene razón Winnefeld al recordarnos los 2,000 elementos de seguridad muertos, pero para garantizar la seguridad de los agentes es imprescindible ofrecerles una carrera profesional, así como también llegar a cifras de confiabilidad mucho más altas.

El sábado se confirmó el envío de cuatro nuevos batallones a Nuevo León y Tamaulipas, mientras se crean, el tiempo que eso tarde, nuevas policías estatales y municipales, lo cual demuestra, una vez más, que la participación del Ejército en las tareas de seguridad pública sigue siendo imprescindible. No hay con quién reemplazarlo. Eso lo entiende el Comando Norte.

bibibelsasso@hotmail.com

Twitter:@TodoPersonal

Compartir