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Foto: Especial

El legendario grupo san franciscano tocó el 23 de mayo en el teatro bar El Vicio ante un centenar de seguidores, por obra y magia de Alfredo Ruiz, Allocated, Ruff Cut y la Cerveza Cosaco. Para esa noche, el maestro cervecero Gustavo Rodríguez surtió la barra con dos barriles de una oscura conmemorativa, “El Flamazo Groovy”.

Aunque brotaron en 1966 y fueron residentes del Fillmore East alternando con Jefferson Airplane, los Flamin’ Groovies estuvieron más conectados al garage, al power pop y al punk que a la psicodelia. Grupo “de culto” han producido una discografía de nueve álbumes —el último fue el estupendo Fantastic Plastic (2017) para celebrar sus cincuenta años. Además de diez discos en vivo y diez compilaciones de sus seis EPs y veinte singles. Con todas las subidas y bajadas de ley, cambios de personal, truenes por sustancias, pleitos entre los miembros y un disco clásico del que Mick Jagger dijo: “Los Flamin’ Groovies hicieron un mejor trabajo en Teenage Head que los Stones en Sticky Fingers”; con todo eso, lo que escuchamos es la pura tradición musical y oral del rock americano.

Los Flamin’ Groovies estuvieron más conectados al garage, al power pop y al punk que a la psicodelia.

Los guitarristas Ciryl Jordan y Chris Wilson aterrizaron por acá en muy buena forma con el bajista Chris Von Sneidern y el baterista Tony Sales (hijo/sobrino de Tony Hunt). Pero antes, el invitado Sean Morales. Impresionantes los pedales de efectos para tocar un blues sin ideas. Abrir un concierto no es cualquier cosa. En 1970 los Flamin’ Groovies abrían para MC5 y los Stooges de Iggy Pop, antes de protagonizar un concierto histórico siendo estelares. Sire Records los envió de gira al Reino Unido con los Ramones como teloneros. Fue un cuatro de julio de 1976 en el Roundhouse de Londres, cuando el punk gabbacho* explotó en la cara de Inglaterra.

Subieron con el colmillo y la malicia que los respalda, brillantes y melódicos, sin efectos a la vista, a pelo sobre los amplis Vox. Emitieron una andanada de ondas flamígeras: “Down Down Down”, “You Tore Me Down”, “Yes I Am”, “I Want You Bad”, “I Can’t Hide”, “Don’t Lie To me” de Chuck Berry y “Hungry”. Ante el típico problema técnico, con su cara de terodáctilo y su célebre guitarra transparente, Jordan detuvo una canción, dio indicaciones a los de la consola y aclaró: “Queremos ser perfeccionistas”. Un hombre comprometido con su oficio. Y siguieron tocando cátedra, medio siglo de rock deslizándose y serpenteando, “Way Down Under”, “What the Hell’s Goin On”, “Teenage Head”, “Shake Some Action” y “Slow Death”. Aquí y allá el rock vuelve lentamente a los foros pequeños, a un intercambio casi personal entre los grupos y sus seguidores. La voz colectiva se alzó en pos del último aro de fuego y nos lanzaron “Jumpin´in the Night”. Una pequeña gran banda.

*Gabbacho, del “Gabba gabba hey” de la canción de Ramones. C

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