Cuando parecía que la adaptación televisiva del cómic de Robert Kirkman, The Walking Dead -que había encumbrado a nivel mediático la figura del zombi otrora confinada a los medios alternativos y la serie B- se estaba haciendo cargo de sepultar la imagen de los muertos vivientes con la sobrexposición, han empezado a llegar propuestas para darle una bocanada de aire fresco, empujándola a otros parajes sin necesidad de recurrir de lleno al humor, como en su momento lo hicieran películas como Zombieland de Ruben Fleischer o la estupenda Juan de los Muertos de Alejandro Brugés. Entre ellas podemos mencionar desde Train to Busan de Yeon Sang-ho, un reciente e intenso drama familiar; pasando por I am a hero de Shinsuke Sato, retorcido homenaje pop al concepto, hasta llegar a La noche devoró al mundo de Dominique Rocher, un efectivo tratado sobre la soledad; además, por supuesto de la que hoy nos ocupa, Los hambrientos.

Dirigida por Robin Aubert, Les affamés -por su título original- es una producción canadiense, que, sin intentar alejarse de las reglas básicas que dicta el subgénero -empezando por despreocuparse del origen del problema-, aprovecha la idea de una plaga que ha diezmado a la mayor parte de la población humana convirtiéndola en cadáveres ambulantes y voraces, para desarrollar una oscura y escatológica exposición del vacío existencial. Aquí los personajes buscan sobrevivir aferrándose más a un recuerdo de lo que fueron, que a la expectativa de un mañana distinto. Es esta conciencia de estar perdidos y destinados a desaparecer lo que hace más  inquietante y tétrico el pasaje, que, con un desarrollo por momentos febril, entrega atmósferas tan estimulantes como perturbadoras, en las que los silencios no sólo sirven como comparsas y acentúan la fatalidad que lo impregna todo, sino que reclaman un despiadado protagonismo, dando origen a los reales eventos violentos de la trama, golpes emocionales que se estiran y que en contraste se sirven de los acostumbrados sobresaltos para ofrecer pequeños respiros.

  • El Dato: La cinta obtuvo el premio a mejor película en el pasado festival de cine de Toronto.

Mención aparte merece la inclusión de algunos elementos que rayan en el surrealismo y a pesar de que se quedan solo como el bosquejo de un discurso de aire tribal sobre la búsqueda de sentido para el desastre, enriquecen una propuesta que por momentos puede llegar a perderse en el afán ecléctico y ser redundante. Así, pues, con la belleza y profundidad de la desolación como carta de presentación, Los Hambrientos -película traída por Corazón Films- es una nueva muestra de que el zombi puede soportar casi cualquier tratamiento y ofrecer múltiples posibilidades. Interesante propuesta para el fin de semana, al margen de los convencionalismos hollywoodenses.

Los Hambrientos

  • Duración: 103 min
  • País: Canadá
  • Director: Robin Aubert
  • Género: Terror, drama